La seguridad ciudadana no puede basarse en un paradigma donde el uso del uso de fuerza apunte a tratar a la población civil como el enemigo, sino que debe consistir en la protección y control de los civiles, señalaron expertos durante el foro Internacional “Actuación policial y uso de la fuerza: un enfoque diferenciado a la luz de los Derechos Humanos”, organizado por la CNDH.

Al inaugurar este foro, Rosario Piedra Ibarra, presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, expresó que las y los agentes policiales deben usar la fuerza dentro de los límites del respeto a los derechos de la población; sin embargo, reconoció que es un problema vertebral la posibilidad del desborde o incumplimiento sistemático del marco legal por parte de los elementos policiacos.

“La cuestión policial justifica su trascendencia actual, pues, además de ejercer una función indispensable de la administración del Estado, es un instrumento de intervención social que tiene un efecto en las principales formas de relación entre el Estado y la sociedad”, añadió.

En tanto, Guillermo Fernández-Maldonado, Representante en México de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, dijo que hay grandes oportunidades para poner en práctica los principios internacionales sobre el uso de la fuerza, tenemos mucho que mejorar. Debe haber transparencia y rendición de cuentas en estas acciones.

Ausencia de regulación

Por parte del Comité Internacional de la Cruz Roja, Miguel Ramírez González llamó a los funcionarios encargados en hacer cumplir la ley a evitar el síndrome de justiciero, ya que la idea de que “ellos tienen que resolver toda la problemática y terminar con la delincuencia… es una realidad que desafortunadamente no va a ocurrir”, al tiempo que consideró que muchos de los problemas en la materia también se deben a que la autoridad de seguridad hacen más de lo que les toca hacer.

Crescencio Jiménez, de la Unidad de Apoyo al Sistema de Justicia de la Segob, reconoció que el reto es invertir la regla y usar la fuerza solo de forma excepcional, privilegiar otras formas de control para preservar el orden y la paz social. Debemos continuar evitando la impunidad.

Asimismo, Edith Ferreto, de Amnistía Internacional, advirtió que no hay claridad en las formas en que debe actuar la policía en condiciones como las manifestaciones. “Parece que en México la policía se evalúa sola, por ello se debe avanzar en mecanismos de supervisión independiente”.

Mientras que Alexandra Esquivel, experta internacional independiente en materia de seguridad, destacó que la seguridad ciudadana no puede basarse en un paradigma del uso del uso de fuerza que apunte a tratar a la población civil como el enemigo, sino que debe considerar la protección y control de los civiles.

Ello luego de recordar que el uso indiscriminado de la fuerza por parte de las autoridades es resultado de una ausencia de regulación por parte del Estado mexicano, además de una falta de capacitación, supervisión, y monitoreo ineficiente de operativos y agentes, por lo que esta “concepción errada de que en algunos casos se justifica el uso de la fuerza contra todo, va a traer una responsabilidad internacional al Estado”.

maritza.perez@eleconomista.mx