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Los "alias" del crimen organizado
Graciosos, agresivos, incluso exóticos, los apodos del crimen organizado son tintes de color ante lo sombrío y sanguinario que puede ser el mundo de la delincuencia en México.

Para el escritor mexicano Homero Aridjis, autor de la novela ''Sicarios'', los apodos son como un segundo bautismo en el mundo delictivo.
Alias como El Pozolero , La Tuta o La Perra hablan mucho de quienes los ostentan y son reflejo del ingenio y del humor mexicano.
Y pese a que algunos pueden ser ofensivos o amenazantes, hay otros que encantan a los narcos que los llevan. Gilberto Ontiveros, alias El Greñas , preso en 1989, hizo que otros reclusos confeccionaran pins con cabello artificial parecido al suyo para venderlo a los visitantes, según relató Steve Robertson, agente de la DEA.
Según Aridjis, algunos apodos son adosados antes de que una persona demuestre lo que vale, como el caso de La Barbie .
Sin embargo, grupos como Los Zetas asignan apodos que comienzan con la letra Z seguida de un número (Z1, Z10) para sus fundadores, pero a los guardaespaldas les reserva la letra L . Cuanto más alta la cifra, más bajo el rango.
En el caso de los desertores del ejército que se unieron al Cártel del Golfo en la época de Osiel Cárdenas Guillén El Mata Amigos se le conoció así porque mando asesinar a casi todos sus amigos-, no era un apodo, sino una clave como operan elementos de las Fuerzas Especiales.
Otro argumento es que los identificados o detenidos son prácticamente bautizados con sus alias por sus propios cómplices, autoridades, medios de comunicación o las llamadas leyendas urbanas.
Confusión y ayuda
El hecho de que un mismo delincuente use varios apodos dificulta la tarea de las autoridades. En ocasiones de acuerdo a PGR y SSPF, no se trata de apodos sino sobrenombres que obtienen a través de una identificación oficial como la credencial del IFE, cartilla militar o cédula del Seguro Social, con lo que evitan ser reconocidos por sus nombres propios.
También sucede que algunos comparten el mismo alias, como El Azul que usaban Raúl Ortiz González, integrante de la banda de Los Rojos y Juan José Esparragoza Moreno, del Cártel del Pacífico.
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Pese a ello, las autoridades sacan provecho de los apodos de los narcotraficantes.
El analista político, Sergio Sarmiento, explica en un artículo publicado el 10 de agosto en El Diario, de Ciudad Juárez, que al dar a conocer los alias, las autoridades buscan que los medios de comunicación identifiquen con rapidez al presunto delincuente.
¿Quién se acuerda de Servando Gómez Martínez? Virtualmente nadie, excepto quizá los parientes y amigos. Pero con La Tuta se logra una identificación inmediata. , comenta el analista.
Más aún, los apodos ayudan a crear la impresión de que los detenidos son necesariamente culpables, aun antes de que sean juzgados , agrega el analista.
Y es que ¿quién podría dudar de la culpabilidad de un sujeto conocido como El Pozolero?
Humor hiriente
Sin embargo, el uso de los alias de los delincuentes puede resultar en un agravio para sus víctimas, como hizo constatar una lectora al Semanario Zeta.
Para ustedes -medios de comunicación- el expresarse de un ser tan infame y enfermo, como Santiago Meza es como dirigirse a él solamente como un pozolero sin pensar en el dolor y en los sentimientos que esto provoca en muchos de los familiares de 300 personas que probablemente terminaron en la práctica de este hombre .