El Censo General de Población y Vivienda 2010, que arranca la próxima semana, ya tiene varios inconvenientes y críticas, que incluyen amenazas de boicot y hasta zonas inaccesibles.

Tijeretazo al cuestionario

A finales del 2009, algunos integrantes de la Sociedad Mexicana de Demografía se inconformaron porque el cuestionario básico contenía 23 preguntas, cuando en el 2000 se hicieron 55.

Recorte

Al ser ratificado como titular del INEGI, Eduardo Sojo explicó a los senadores que la SHCP les había recortado alrededor de 1,500 millones de pesos del presupuesto del Censo, el cual costará 6,165 millones de pesos.

Zonas de riesgo

Este año, el INEGI se enfrenta a un nuevo reto: la violencia generada por la inseguridad. Se detectaron 44,000 zonas difíciles para el levantamiento del Censo, entre las que se encuentran territorios con mayor índice de violencia.

Dudas por las preferencias religiosas

La Iglesia no fue la única institución que en un primer momento se inconformó por las preguntas acerca de religión, también miembros de la Sociedad Mexicana de Demografía criticaron al INEGI por su insistencia en que hubiera interrogantes en la materia, luego de que se quitaron preguntas en torno de remuneración económica, migración y discapacidad debido al recorte de presupuesto del Censo.

A debate

Demógrafos mexicanos y el mismo INEGI manifestaron que el Censo no debe ser el único instrumento de medición de la población, por lo que este año se prevé que comiencen los debates para analizar alternativas.