Si México quiere cumplir con sus compromisos internacionales en materia de reducción de gases de efecto invernadero y por sus consecuencias en salud pública y climática, las carboeléctricas ya no tienen espacio en la forma de generar electricidad en el país, dijo Jorge Villarreal Padilla, investigador de la organización Iniciativa Climática México.

En entrevista, el experto dijo que producir electricidad con carbón es muy caro comparado con los costos de otros energéticos, incluidos los renovables. 

Explicó que en México hay tres carboeléctricas de gran escala que alimentan la matriz eléctrica nacional y que son la planta José López Portillo en el municipio de Nava, Coahuila, inaugurada en 1982, la más vieja de todas, con una capacidad de 1,200 mega wats; Carbón II, en el mismo municipio, inaugurada en el 1993 con una capacidad de 1,400 mega wats, y la Planta Plutarco Elías Calles, de La Unión, Guerrero, inaugurada en 1993, con capacidad de 2,778 mega wats.

Villarreal Padilla afirma que la capacidad instalada de las tres representa 10% de la matriz eléctrica del país. Para tener una idea de su dimensión, comentó, toda la generación de energía eléctrica en el país con hidroeléctricas representa 13% y la generación nuclear 5 por ciento. Eso quiere decir que las carboeléctricas no son una cuestión menor.

Lo relevante es que las tres carboeléctricas emiten 22% de GEI del sector eléctrico, lo cual, desde ningún punto de vista es un asunto menor, sobre todo tomando en cuenta que la generación de electricidad es la segunda área de mayores emisiones de ese tipo de gases, solo superado por los automóviles.

El especialista destacó que eso es importante porque si México quiere cumplir con sus compromisos de reducción de GEI y contribuir a que se cumpla la meta mundial de reducir el incremento del calentamiento global a no mas de 1.5 grados, respecto a niveles preindustriales, la mala noticia es que ya vamos en 1 grado de incremento y vamos en una trayectoria por arriba de tres grados.

“Si nosotros no hacemos como país un esfuerzo decidido para reducir emisiones, el impacto de ese aumento de la temperatura nos va a pegar de manera muy fuerte como país en el cambio de los padrones hídricos, en la disponibilidad de agua, en la forma de producción agrícola, ondas de calor, inundaciones, entre otras manifestaciones”.

Recordó que los países se comprometieron a las llamadas reducciones nacionalmente determinadas, que en México es 22% de sus emisiones de GEI al 2030; sin embargo, actualmente estamos 15% arriba de la tendencia requerida para cumplir eso en el sector eléctrico.

Dijo que si México quisiera cumplir estamos arriba en 30% de emisiones de lo requerido para alcanzar la meta de 2 grados centígrados y 74% por arriba si queremos estar en la ruta de 1.5 grados centígrados.

Explicó que para reducir la participación de las carboeléctricas en la matriz energética del país necesitamos sacarlas y reducir de manera sustantiva el uso de otros combustibles fósiles como el combustóleo usado en las termoeléctricas:

"Debemos sacar las carboeléctricas ya y en esa ruta la que debería de salir primero es la más vieja, que es la José López Portillo, y en 2023 la Carbón II. La Plutarco Elías Calles, de Petacalco, en 2024, y sustituirlas por plantas de energía renovable".

El especialista subrayó que la salida de esas centrales eléctricas se debe realizar tomando en cuenta el impacto económico y social que representan para las comunidades en donde se encuentran asentadas.

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