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Política

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La falta de estadísticas sobre violencia es una forma de silencio que impacta en la vida de las mujeres, advierte un estudio

Al presentar el estudio “El desafío de las estadísticas de la violencia contra mujeres y niñas”, que forma parte de la Iniciativa Spotlight, y una campaña conjunta de la Unión Europea y las Naciones Unidas junto con México Evalúa, integrantes de estas organizaciones advirtieron la falta de datos certeros sobre los ilícitos que se comenten contra las mujeres.

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Foto EE: Eric Lugo

Hoy en día en México no existen estadísticas suficientes para entender el problema de la violencia contra mujeres y niñas, además de que poco se ha avanzado para erradicar el machismo que sigue afianzado en las prácticas, usos y costumbres de las instituciones, para llegar a un proceso de justicia, opinaron expertas y expertos en la materia.

Al presentar el estudio “El desafío de las estadísticas de la violencia contra mujeres y niñas”, que forma parte de la Iniciativa Spotlight, y una campaña conjunta de la Unión Europea y las Naciones Unidas junto con México Evalúa, integrantes de estas organizaciones advirtieron la falta de datos certeros sobre los ilícitos que se comenten contra las mujeres, lo cual deriva en peores condiciones para las mujeres que sufren violencia, además de que se estaría contribuyendo a profundizar las brechas de género, ya que la calidad de los datos condiciona la forma en que se entiende y se atiende un problema público.

“A lo largo de su vida, una mujer puede enfrentar diversas formas de violencia, muchas veces al mismo tiempo... Y la precariedad de los datos, cuando estamos hablando de mujeres no son fortuitas, son el resultado de las desigualdades históricas. Estas formas de silencio tienen consecuencias en la vida y experiencias de las mujeres y son a su vez causa de brechas más profundas”, explicó María Teresa Martínez Trujillo, investigadora del programa Seguridad y Reducción de la Violencia en México Evalúa.

Martínez Trujillo explicó la problemática en la recolección de datos ya que "ni es lineal, ni es el mismo para una víctima o sobreviviente".

Asimismo, resaltó las deficiencias en la recopilación, y difusión de información relacionada con la violencia contra las mujeres y niñas por parte de diversas autoridades, ya sean de salud, seguridad o atención, pues, dijo, básicamente registran su trabajo sin tratar de entender el valor del dato que pueda generar una información estadística que identifiquen patrones de comportamiento especifico. “Lo que abundan son registros administrativos”, indicó.

Este estudio, que forma parte de la iniciativa "Cada Una Cuenta”, analizó cerca de 300 documentos sobre datos y cifras, además de realizar entrevistas con funcionarios de cinco municipios prioritarios debido a sus altos índices de violencia contra las mujeres (Chihuahua, Ciudad Juárez, Ecatepec, Naucalpan y Chilpancingo), descubrió una incapacidad por parte de las dependencias para trazar los casos, lo cual no permite conocer los procesos y pasos por los cuales pasó una mujer violentada, y que la pone en riesgo a situaciones graves como la revictimización.

Se dijo que el camino que recorre cada víctima de violencia en busca de acompañamiento del estado, ni es lineal, ni es el mismo para una víctima u otra, mientras que el número y características de estas instancias públicas depende de factores tan diversos como el tamaño del municipio, su peso en el panorama nacional, o bien de coyunturas críticas que impactan en el andamiaje institucional.

Al tiempo que las autoridades se basan en lineamientos y catálogos distintos, y generar información no compatible, comparable o complementaria, y buscan implementar iniciativas creativas y útiles, pero no institucionalizadas.

También se halló que cuentan con programas estadísticos básicos, análisis básicos sin poder explicativo, y reportes que suelen divulgarse por medios diversos, pero los resultados de los análisis resultan inaccesibles.

Por su parte, Edna Jaime, directora de México Evalúa, resaltó que sin información no habrá prevención ni un proceso de justicia o reparación al daño, y que “hoy en día no existen estadísticas suficientes para entender el problema de la violencia, y cuesta creerlo si se piensa que el problema no es nada nuevo”.

En ese sentido, dijo que es necesario que los operadores reciban capacitaciones para que puedan entender por qué y para qué se genera el reporte que después será analizado.

“El común denominador de las mujeres violentadas es el temor al agresor; a que no les crean, denunciar, a ser revictimizadas, a las consecuencias de la denuncia, a que no pase nada. Ahí debe entrar el Estado y este estudio expone que cuando una mujer sufre violencia y toca a la autoridad, el Estado debe ser responsable de lo que sucede. Las autoridades hacen un registro de lo que ellas dicen, puede ser uno de incidente policial, una acta al ministerio público, un formato de asistencia psicológica legal o médica de un organismo municipal o una hoja simple, el problema al que apunta es que son registros que no tienen un camino para convertirse en estadística”, explicó Edna Jaime.

 

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