Con un gobierno cuya salida está siendo caótica, mientras los candidatos se tunden con datos, medias verdades, verdades o mentiras, y en medio de la violencia que ha cobrado varias víctimas entre los sacerdotes, la jerarquía católica trabajó el Plan Global 2031-2033, Hacia el encuentro con Jesucristo redentor bajo la mirada amorosa de Santa María de Guadalupe, así se llama el documento.

Nos podría parecer muy aventurado pensar en un horizonte de 15 años, pero no es para menos. En el 2031 se celebrarán los 500 años de las apariciones guadalupanas y dos años más tarde, 2,000 años de la muerte y resurrección de Jesucristo, será un jubileo más importante que el del año 2000. Los obispos presentaron el documento el domingo 13 de mayo, fiesta de la Asunción del Señor, justo cuando nuevamente surgía el rumor de la renuncia del papa Francisco por una homilía dada en Santa Martha que tenía que ver con el fin de la misión del Apóstol Pablo en Éfeso y su traslado a Jerusalén.

Los temas en la Santa Sede esta semana han sido pesados. El papa reconoció su error con respecto a los abusos cometidos en Chile y su negativa a deshacerse del obispo Barrios, que encubrió al cura abusador, Fernando Karadima. Un error que le costó muchísimas críticas en América Latina. Además, la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) y del Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral sacó un documento en materia económica que se ve interesante.

Se llama “Oeconomicae et pecuniariae quaestiones” y trata sobre el discernimiento ético en el sistema económico y financiero. Entre otras cosas se manifiesta contra las prácticas deshonestas que alimentan los paraísos fiscales: evasión de impuestos, lavado de dinero sucio (robo, fraude, corrupción, asociación criminal, mafia y botín de guerra). Lo menos que dice es que con un impuesto mínimo a las operaciones offshore se podría acabar con el hambre en el mundo. Contrariamente a lo que todo mundo pensaría, no es una condena al dinero per se, sino al mal uso del dinero, a su concentración o uso corrupto. No conforme con eso, en la Santa Sede se emitieron disposiciones para el acceso al Internet en los conventos de clausura.

Ahora las monjas podrán googlear lo que les interese. A nuestros ojos parece una nimiedad, pero la “descondena” del dinero y que las monjas puedan usar computadoras son saltos cuánticos. Esto no lo tomó en cuenta el documento de la CEM, pero su espíritu se advierte, que el modelo neoliberal es un “cruel capataz” que genera injusticias y concentra la riqueza (…) habla sobre el relativismo, el uso de las tecnologías de la comunicación, de la ecología.

Se trata de un compendio de las enseñanzas de Francisco en materia social, económica, política, medio ambiental y de género, inscrito en un periodo electoral aciago. Los obispos hacen un análisis de la realidad imperante, pero parecen ensimismados con sus propios problemas, que dicha sea la verdad, son múltiples, desde las acusaciones de pederastia hasta la pérdida de fieles.

Es por eso que, en esta ocasión, no vemos una Iglesia combativa, ni plenamente al pendiente del proceso electoral. Incluso las reuniones con los candidatos presidenciales no parecieron generar mayor impacto en el Episcopado. Y es natural, la violencia ha pegado con fuerza al clero.

Este año, han sido asesinados cinco sacerdotes, 24 en el sexenio de Enrique Peña Nieto, quien ha buscado mostrar su cercanía con la Iglesia por todos los medios. Pero eso no ha sido suficiente y es posible decir que, si bien tuvo el apoyo de la Iglesia, éste se rompió con la ocurrencia de modificar el Código Civil y permitir la adopción de menores por parte de personas homosexuales. Desde entonces, el 2015, el alejamiento de la Iglesia con respecto a la clase política es palpable. No se ve cercanía con ningún candidato presidencial.

Mientras tanto, la Arquidiócesis de México da de qué hablar, sin hablar. Hace más de seis semanas que Desde la Fe no ha aparecido. A los 21 años de su fundación, el semanario católico no marca tendencia los lunes. Confieso que lo extraño, independientemente de que a veces resultaba un tanto estridente, generalmente sus editoriales eran incisivas y daban en el punto.

La verdad no peca, pero incomoda. Desde la Fe era el espacio de comunicación de la Arquidiócesis primada y la caja de resonancia de la Iglesia en México, aunque nadie lo quisiera aceptar y, muchas veces, desde la misma Iglesia hubo deslindes de sus posiciones. Su tiraje era impresionante: 25,000 ejemplares que se repartían en las parroquias, más 625,000 encartados en los periódicos de Organización Editorial Mexicana, Los Soles, lo que le daba cobertura nacional. A ello habría que agregar la versión electrónica, lo que le convertía en el semanario católico más grande de América Latina.

En varias ocasiones, desde 1997, cuando se llamaba Nuevo Criterio, causó escozor a las autoridades simplemente por denunciar situaciones anómalas. Era el dolor de cabeza de la Segob, del gobierno federal, del de la CDMX, del Legislativo y hasta del poder Judicial.

Se podía no coincidir con sus contenidos, pero los planteamientos eran consistentes con el magisterio de la Iglesia, aunque a veces eran más papistas que el papa y no se quisieron dar cuenta de que Francisco ocupa el solio pontificio desde el 2013. Lo único malo es que, de alguna manera, Desde la Fe fue utilizado para cubrir los errores del cardenal Rivera.

El aparente desmantelamiento de Desde la Fe tiene que ver con la nueva orientación a la cabeza de la arquidiócesis; sin embargo, parece que la política de comunicación social no ha cuajado.

Se entiende que existe una transición, pero los contenidos de la página web de SIAME, el sistema de información arquidiocesano, que sustituyen el espacio dejado por Desde la Fe, se perciben anodinos, pretenden dar a conocer la figura del cardenal Aguiar sin efectivamente lograrlo y parecen desvinculados de la coyuntura actual.

Es posible que las instrucciones del cardenal primado sean bajar el perfil en esta complicadísima temporada electoral y que su equipo se reconfigure según los resultados del diagnóstico ―no sé si auditoría― de Ernst&Young. Lo que no me queda claro es si esta empresa conoce las estructuras eclesiales y la muy particular forma de administración pública propia de la Iglesia. Ojalá sí, pero el tiempo es precioso; la Arquidiócesis, por no decir la Iglesia, está perdiendo un espacio importante en la opinión pública.

Corren los rumores de que hay pugnas al interior de la Arquidiócesis. A juzgar por lo que circula en la web, es cierto y no extraña, porque hay lealtades, filias y fobias. En este momento se percibe una Iglesia agazapada, tensa, esperando los resultados electorales para definir sus acciones ulteriores, muy distinta a lo visto de hace 30 años para acá.