Cuando se registró el primer caso de Covid-19 en México, el 27 de febrero pasado, el gobierno federal estimó que el número de muertes sería de 6,000 u 8,000, en una situación severa. Incluso previó cuatro escenarios más: uno con 12,500, otro con 28,000, un tercero con 30,000 y uno “muy catastrófico que pudiera llegar a los 60,000”.

México superó esta última cifra el 22 de agosto y hasta el reporte del jueves pasado, sumaba 90,773 fallecidos, con lo que se colocaba como el cuarto país con más decesos por esa causa según sus datos oficiales públicamente aceptados, sólo por debajo de Estados Unidos, con 228,909, Brasil, con 158,969 e India con 121,090.

Son muertes con distintos rostros y matices en función del lugar geográfico y grupo social en que ocurrieron. 

Héctor Hiram Hernández Bringas, académico del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, expuso que los registros de muertos por Covid-19 en México demuestran que el nivel de mortalidad presenta una correlación con la densidad población; que la letalidad es mayor a mayor pobreza y que las poblaciones indígenas son las que presentan una mayor letalidad.

De acuerdo con un análisis realizado por el académico y compartido a El Economista con los datos oficiales disponibles hasta la semana que recién concluye, el perfil demográfico de las muertes por la pandemia de la enfermedad Covid-19 muestra los siguientes rasgos.

Por sexo

Hasta el 27 de mayo pasado, morían dos hombres por cada mujer por Covid-19; para la semana pasada, la diferencia es de 1.8 hombres por cada mujer. En otros términos, poco más de 70% de los muertos por Covid-9 eran hombres.

Por edad

La gran parte de las defunciones ocurren a partir de los 40 años y hasta los 69. En ese grupo de edades se concentra 60% de las defunciones por esa enfermedad. El rango de edad de 70 o más representa 25 por ciento. Las personas de menos de 40 años 15 por ciento.

En varios países la mortalidad en los adultos mayores ha sido muy importante; en México también. Si se analiza la letalidad de la enfermedad, se observa que en algunos segmentos la mortalidad de mayores de 70 años que contraen la enfermedad de Covid-19, la probabilidad de muerte llega a ser del 50. Eso significa que el riesgo de morir en las personas mayores es mucho más alto que en otros grupos de edad.

Distribución en el territorio

Hasta la semana que recién concluye, el Covid-19 ha sido un tema fundamentalmente urbano. En las grandes ciudades es donde ocurren la mayor cantidad de contagios y la mayor cantidad de muertos, entre otras cosas porque hay más población y porque la densidad de la población es mayor.

Sin embargo, si se añaden otras variables, como el nivel de pobreza, se observa que no basta con tener alta densidad, sino que las condiciones de pobreza de la población son muy relevantes.

No hay un patrón geográfico en la dispersión del Covid-19, lo que sí se aprecia es que hay más casos en las zonas donde hay más contacto, sea por turismo o por flujos migratorios.

Escolaridad

50% de las personas muertas por Covid-19 tenían estudios de primaria o menos.

Tres de cada cuatro fallecidos (75%) tenían, cuando más, estudios de secundaria.

Sólo 35% de las personas fallecidas tenía secundaria terminada o más.

El académico explicó que el indicador de escolaridad es muy importante porque hay una relación entre baja escolaridad y empleos precarios, vivienda precaria y escaso acceso a los servicios de salud.

Además, tener mayores estudios implica disponibilidad para adoptar prácticas de cuidado de la salud y tomar decisiones en materia de tratamientos o búsqueda de ayuda médica.

Los de más baja escolaridad, son también los que más han fallecido por Covid-19.

Eso se relaciona también con la mortalidad y el tipo de empleo que tenían las personas antes de fallecer.

En este sentido sus análisis refieren que 90% de las personas fallecidas eran trabajadoras manuales y operativos, amas de casa, pensionadas o jubiladas. 90% estaban en alguna de estas condiciones.

Se trata de obreros, albañiles, vigilantes, trabajadores de limpieza, choferes, entre otros, sin embargo, hasta en estos hay diferencias. El renglón más importante lo ocupan las amas de casa, que explican 25 por ciento.

Indígenas

En los municipios indígenas, es decir los que tienen 70% o más de habitantes de una lengua indígena, la letalidad supera el 20 por ciento.

Es justo en esas demarcaciones territoriales donde es más letal el Covid-19 en México. La tasa de contagio entre los municipios indígenas y su tasa de mortalidad son cuatro veces más grandes que los municipios pobres. 

En los municipios indígenas mueren 20 de cada 100 personas con el llamado nuevo coronavirus.

Escenarios

Al 25 de agosto México ya había superado lo que para las autoridades era un escenario poco probable de 60,000 muertos por Covid, pues sumaba ya casi 62,000 muertes según las fuentes oficiales reconocidas. 

Con esos se colocaba en tercer lugar en decesos después de Brasil y Estados Unidos

Desde esa fecha, con 1.6% de la población mundial México explicaba el 7% del total de muertes del mundo.

Con su nivel de muertes de dos muertes por cada 100 contagios ocupa el tercer lugar mundial solo después de Italia y el Reino Unido. Antes de que emergiera la India.

Al 25 de agosto se tenía una mortalidad de 48 muertes por 100,000 habitantes por Covid.

Eso ubica al Covid como la tercera causa de muerte en México, sólo detrás de los padecimientos cardiovasculares y la diabetes.

diego.badillo@eleconomista.mx