ExConsejeros electorales coincidieron en que si bien el nuevo formato de los debates permitirá una mayor agilidad en la discusión entre los aspirantes a la Presidencia de la República, aún no se alcanza el ideal de apertura.

Leonardo Valdés Zurita, expresidente del antes Instituto Federal Electoral (IFE) y hoy integrante del Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, relató que fue él quien aconsejó al actual presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, diseñar los debates antes  de que haya candidatos.

“En mi experiencia, cuando abres la negociación para establecer los términos del debate ya con los candidatos designados, es muy difícil lograr equilibrio”. Ello debido a que “todos quieren equidad, pero si esa equidad me favorece un poco, mejor; si esa equidad no le favorece a los otros, aún mejor”, expuso.

Por ello consideró como “un gran acierto” del INE haber adelantado la construcción de  las decisiones fundamentales de los debates que se van a llevar a cabo en el proceso de la elección presidencial.

“Aunque también hay que decir que, en los detalles, hay elementos que todavía no están resueltos”, observó Valdés Zurita, quien agregó que se prevé un intercambio entre la autoridad electoral y representantes de los candidatos que entrarán a los detalles más finos.

Pese a ser un avance, “todavía no llegamos a los debates tan abiertos como hay en otros lugares, pero hay que reconocer, es apenas la quinta elección presidencial” en la que habrá este tipo de ejercicios, señaló el expresidente del IFE.

En este sentido se pronunció la exconsejera y hoy miembro de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Jacqueline Peschard, quien no consideró que estas nuevas modalidades sean el ideal: “Creo que no es el formato abierto, pero siempre los actores que están en un debate político quieren ciertas condiciones de equidad”.

Sin embargo, Peschard advirtió una mejoría en los formatos y consideró que el ambiente que existe de fuerte competencia alimentará este ejercicio.

Por su parte, Arturo Sánchez Gutiérrez, decano Asociado de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y también ex consejero electoral, se dijo optimista con las modificaciones.

Sánchez Gutiérrez  recordó que le tocó organizar los dos debates del año 2006 y se enfrentó al problema de que “hablaba uno con los partidos, uno hablaba con los representantes de los candidatos y cada candidato quería poner sus propias reglas para  tener la mejor ventaja”.

Así, prosiguió, “es muy difícil construir un ambiente en donde todo mundo quiere ganar, en donde algunos no quieren discutir, no quieren debatir”.

Por lo anterior, el exconsejero consideró que los cambios  pueden tener un efecto distinto, “porque lo que hemos visto los primeros días de campaña, pues, están como muy flojas, ¿no?, y yo creo que el debate ya no va a poder ser así, van a tener que mostrarlos tal y cual son”.

Celebró que para las elecciones del 1 de julio del año en curso se establecieran tres ejercicios de este tipo con la participación de tres moderadores quienes tendrán la facultad de increpar a los aspirantes a Los Pinos.

En la víspera, en Sesión Extraordinaria del Consejo General del INE, se aprobó que el primer debate de candidatos presidenciales a celebrarse el 22 de abril esté integrado por cuatro bloques temáticos que tendrán una misma estructura, dividida en dos segmentos.

Asimismo, se aprobó la participación de los conductores Denise Maerker, Azucena Uresti y Sergio Sarmiento, quienes por turnos podrán plantear preguntas de seguimiento para ahondar en la discusión.

A su vez, los candidatos presidenciales tendrán la oportunidad de confrontar directamente sus plataformas en temas específicos.