Sin criterios de evaluación o manera de medir la efectividad de los nuevos formatos en los debates presidenciales de poco servirán los cambios planteados por el INE, se indica en el documento “Debates presidenciales: la elección del formato y sus implicaciones”, del Instituto Belisario Domínguez, del Senado.

Se refiere que estas modificaciones a los formatos que se tenían para el debate presidencial deben ser herramientas para los electores y no una nueva forma de “espectáculo”.

“El establecimiento de un modelo de valoración (...) (puede) también contribuir a un proceso de aprendizaje para el propio INE”, indica.

“En ausencia de criterios que permitan realizar este análisis, la evidencia sobre la efectividad o pertinencia de esta decisión podría estar basada únicamente en percepciones que no fortalezcan los procesos internos del INE”, destaca el análisis.

Esto, luego de que en noviembre pasado el INE aprobara en su Consejo General que serán tres los debates de los presidenciables y en febrero pasado ratificara que éstos serán en la Ciudad de México, Tijuana y Mérida, el 22 de abril, el 20 de mayo y el 12 de junio, respectivamente; en todos ellos se flexibilizará la figura de los moderadores y el formato procurará la interacción con la ciudadanía.

Ambos ejes deben ser objeto de un estudio que pueda dar cuentas de la audiencia captada, el involucramiento de la ciudadanía en la discusión o la vinculación entre electores y candidatos, plantea el Instituto Belisario Domínguez.

A la par, el órgano requiere que se hagan explícitas las decisiones sobre las características del formato a adoptar por parte del INE, con el propósito de entender con mayor detalle cuáles son las modificaciones sustantivas que se realizarán y en qué condiciones discutirán los candidatos participantes.

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