En noviembre del 2012, Bertha Elena Luján Uranga fue nombrada como la primera secretaria general del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Siete años después, busca ser la presidenta nacional de ese partido político, pero dice, sólo si hay consenso en su nombramiento.

En entrevista, la también excontralora general del Gobierno de la Ciudad de México asegura que le gustaría encabezar Morena para desde el partido contribuir a la Cuarta Transformación del país.

Sobre Yeidckol Polevnsky, quien busca repetir como presidenta nacional, sostiene que ha cumplido con su función y ahora es el momento de cambio.

—¿Qué balance realiza de Morena a cinco años de su formación como partido político nacional?

—El triunfo del 2018, que finalmente logró que un partido progresista de izquierda llegara al gobierno federal, es producto del fuerte liderazgo a nivel nacional de Andrés Manuel López Obrador, de su trabajo, de su constancia, etcétera.

En segundo lugar por la organización que logró levantar Morena no solamente para incidir en una promoción del voto sino también para levantar una estructura de defensa del voto impidió el fraude que se realizó en el 2006 y se replicó en el 2012.

Esta combinación, junto con el hartazgo de la gente, de los resultados del modelo neoliberal y la corrupción de los últimos gobiernos, generaron que tuviéramos este triunfo. Morena puso su parte en los millones de militantes que se vinieron organizando desde el intento del desafuero de López Obrador, los fraudes de 2006 y 2012.  Todo esto hizo que se fuera consolidando un movimiento que está representado en Morena y que refleja un grado de organización que nos coloca hoy como primer fuerza política en el país.

¿Le conviene a Morena que el lopezobradorismo sea más fuerte que Morena?

—Así es. Yo creo que es una realidad. Indudablemente el lopezobradorismo es más fuerte que Morena; sin embargo, Morena es un pilar porque mantiene una organización que este año va atener una oportunidad de fortalecerse a través del proceso interno de elección.

Morena tiene como una de sus principales responsabilidades organizar esta simpatía reflejada en lo que hoy se llama el obradorismo y que realmente la mayor parte de los que votaron por este proyecto de más de 33 millones de votantes se convierta en militantes y en constructores de la cuarta transformación.

—¿Cuál debe ser el papel del partido Morena?

—Se requiere de un partido movimiento que no solamente juegue en el ámbito electoral, sino que esté presente en la vida política del país, que esté presente de manera permanente planteando agenda, luchando por las principales causas de la sociedad.

En este sentido necesitamos un partido político que no se confunda con las labores del gobierno, o sea, requerimos de construir una sana distancia entre el partido y el gobierno.

Necesitamos convertirnos en la conciencia crítica de todos los gobiernos, legisladores, etcétera, para ayudar a cumplir el compromiso que hicimos con la gente, es el compromiso de transformación.

Para no decepcionar, porque al final, el ejercicio de gobierno desgasta…

—Claro, claro y necesitamos ir contrayendo la continuidad, no queremos que nos ocurra lo que pasó en Brasil o en Ecuador, en Argentina o en Chile donde los gobiernos progresistas llegaron con mucha fuerza. Plantearon una transformación en sus países y la derecha llegó y les arrebató el poder por las malas y ahora lo que tienen allá es una regresión terrible.

Las políticas a favor de la gente las están echando para atrás y nosotros, con esas experiencias, tenemos que aprender lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer. Creo que el gobierno del presidente está haciendo lo suyo, las políticas que se están haciendo, que se prometió encuentras los compromisos con la gente, a cada uno se le está dando salida, se le está dando atención, pero sobre todo se está haciendo un gobierno diferente y la gente lo está viendo. Es un gobierno de cara a la rendición de cuentas permanente, con las mañaneras, el contacto con la gente y territorio, es una forma distinta de gobernar. El gobierno está haciendo lo suyo para impedir que ocurra lo que en otros países ocurrió.

En el caso de Morena, lo que nos toca es ser consecuente con nuestro compromiso, seguir ligados a la gente, muy en el territorio, impedir que el partido se convierta en un partido electorero donde la gente participa únicamente para lograr escaños, para lograr puestos de representación o en el gobierno, sino que tenemos que formar una militancia comprometida con el país, con el cambio.

Estamos apoyando el trabajo del Instituto Nacional de Formación Política que es un instrumento que nos va a ayudar a mejorar la calidad de nuestros cuadros y a formar este movimiento de cambio de conciencia que necesitamos para lograr la Cuarta Transformación.

¿Cómo se encuentra Morena en cuanto a fortaleza y unidad institucional? Los procesos electorales sacan a relucir diferencias, éstas las vimos en las elecciones pasadas, entre Yeidckol Polevnsky y Ricardo Monreal. Si el presidente López Obrador no se involucra en el partido para calmar la situación, ¿quién lo hará?

—Hoy por hoy, Morena es una esperanza de muchos mexicanos y creo que el papel histórico que le toca jugar va más allá de las diferencias.

Diferencias siempre van a existir, la cuestión es cómo se resuelven. Creo que el espíritu que todavía prevalece en Morena es el de la unidad para tener poner al proyecto y al apoyo del gobierno federal y asimismo la unidad para no fallarle a la gente para poner lo público por encima de las diferencias personales o de grupo que tengamos al interior.

—¿Va por la dirigencia nacional de Morena?

—Estoy haciendo un recorrido por el país para ver por donde van los consensos y lo que he dicho es que si hay un consenso, si hay un acuerdo por parte de la militancia, por parte de las dirigencias históricas en Morena de que yo vaya, pues estoy de acuerdo en coordinar un equipo de trabajo a nivel nacional que ayude precisamente a cumplir los objetivos que tenemos por delante.

¿Cómo vio el trabajo de Yeidckol Polevnsky al frente de la dirigencia de Morena?

—Es una dirigente que ha cumplido con su función, con el papel que le tocó jugar de acuerdo con las circunstancias y ahora es el momento de cambio.

¿Hay condiciones de equidad para que se desarrolle el proceso electoral?

—Las debemos crear, hasta ahorita esta iniciándose esta etapa, en agosto vamos a tener la convocatoria y vamos a ver cuáles son las reglas de juego. Creo que entre todos debemos crear condiciones para que sea este un proceso que nos fortalezca y no nos debilite.

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