La detención en Estados Unidos del general Salvador Cienfuegos, exsecretario de la Defensa Nacional, tendrá repercusiones en la cooperación bilateral en materia de seguridad; es un mensaje de que continuarán las detenciones en caso de que México no cambie su política de seguridad. Además, afecta a la imagen y confianza social en las Fuerzas Armadas, concluyeron expertos.

Durante la videoconferencia “DEA y Cienfuegos”, organizada por el Colegio de México (Colmex), el investigador posdoctoral en la Universidad de Oxford, Carlos Pérez Ricart, consideró que la detención de Cienfuegos el pasado jueves —acusado de delitos de narcotráfico y lavado de dinero—, es la muestra de que las agencias antinarcóticos de Estados Unidos pueden tomar decisiones “tremendamente unilaterales” cuando no ven una alternativa, y asumen el riesgo diplomático.

“Los mecanismos actuales bilaterales (entre México y EU) están rotos, están rebasados. El Departamento de Justicia prefirió aguantar 14 meses una orden de captura (contra Cienfuegos) que acudir a un proceso de extradición o pedirle a la Fiscalía General de la República iniciar un procedimiento de investigación. La DEA ha dado un paso radical en la agenda bilateral y han dicho: ‘Como no confío en ti, te dejo de tratar como país amigo, o principal socio comercial’”, sostuvo.

Estimó que la captura de Cienfuegos provoca una coyuntura crítica en la relación bilateral, sólo comparable con cuatro momentos: el embargo contra México en 1940; la acusación que hizo en 1947 el presidente de EU, Harry Truman, contra al gobierno de Miguel Alemán por encubrir el tráfico de drogas; el cierre fronterizo en 1969 por intervención de Richard Nixon; y la Operación Leyenda en 1975, por la acusación del gobierno estadounidense contra México por brindar protección al Cártel de Guadalajara.

“La DEA está molesta con la política del actual gobierno, que sí en efecto se ha alejado de la política aperturista que tuvo el gobierno de (Felipe) Calderón y un poco menos el de (Enrique) Peña Nieto con respecto al accionar de las agencias de seguridad. Se ha reducido el número de confiscaciones de drogas y sobre todo el grado de colaboración con agencias de la DEA.

“A través de la detención de Cienfuegos se ha lanzado un mensaje: ‘si no te acomodas al paradigma, seguirán los golpes’, que más allá de evidenciar la corrupción de gobiernos anteriores demuestran la debilidad del Estado mexicano”, advirtió.

Por su parte, Raúl Benítez Manaut, integrante del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM, consideró que en caso de confirmarse las acusaciones contra el general Cienfuegos, se evidenciará que “el crimen organizado tiene capacidad de destruir al Estado por dentro”.

Puntualizó que mientras se determina la culpabilidad o no del extitular de la Sedena, en México se dará un deterioro de la confianza interinstitucional entre los cuerpos de seguridad y defensa del Estado mexicano; disminuirá la confianza de la población en las Fuerzas Armadas y es posible que aumente la desconfianza exterior sobre el sistema de seguridad de México.

Estimó necesarias auditorías externas en la Sedena, al indicar que un secretario de la Defensa es quien nombra al inspector de los jefes de inteligencia del Ejército, y ninguna de esas autoridades lo van a investigar porque es —o fue — su superior jerárquico.

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