“La desinformación lo que hace es pervertir las estructuras del periodismo para difundir lo que hoy conocemos como fake news (noticias falsas)”, dijo David Alandete durante su plática Desinformación, un análisis forense, en el Taller de Medios y Procesos Democráticos en la Era de la Desinformación organizado por la Organización de Estados Americanos (OEA) dentro de su Programa de Ciberseguridad.

Alandete ha sido corresponsal del diario El País en Washington y Oriente Medio, también fue su director adjunto y ahora se encuentra como enviado del diario español ABC en la capital de Estados Unidos. Recién publicó además el libro Fake News: la nueva arma de destrucción masiva (Planeta, 2019), que aborda el fenómeno de las noticias falsas en el contexto del referéndum independentista dentro de la región catalana en España.          

En 2017, la autoridad catalana convocó a un referéndum sobre la independencia de esta provincia de España. Pese a que la justicia española declaró ilegal el referéndum, este fue llevado a cabo, lo que produjo un choque entre los independentistas catalanes y el gobierno central en España. Recientemente se dictó una sentencia en contra de los organizadores del referéndum.

El periodista aseguró que un conjunto de medios, sobre todo vinculados a lo que llamó regímenes autoritarios, “publicaron una serie de informaciones” que exageraron y exacerbaron la crisis que estaba sufriendo España en ese momento”. Esto se ha replicado, de acuerdo con Alandete, en distintos países de Europa y América Latina.

Éstas son seis claves de David Alandete para examinar las noticias falsas:         

1) Fuentes: Cuando una fuente ofrece información o da una opinión sobre un tema, dicha fuente debe ser relevante. De acuerdo con Alandete, las fuentes son el pilar del periodismo, por lo que la validación de una opinión preexistente en el periodista no puede considerarse una fuente. 

“Lo que es una corrupción del periodismo y lleva a la desinformación es buscar una fuente que me diga lo que yo sé de antemano que me va a decir para ponerlo entre comillas”, dijo. 

2) Titulares: Un titular es la condensación de una conjunto de información y, de acuerdo con el periodista, la desinformación se extiende justamente a través de titulares. Siguiendo un estudio del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Alandete aseveró que hasta 90% de los lectores de noticias replica la información en redes sociales con solo haber leído el titular.

“Hoy en día la desinformación pervive y se expande a través de titulares”, dijo.   

3) Falta de firma: La mayoría de las noticias falsas carecen de la firma de un autor. Si un periodista se equivoca, es su obligación rectificar e incluso, sus equivocaciones pueden tener consecuencias como su desacreditación o despido, por lo que aquella información que no cuenta con la firma de un autor no puede ser confiable. 

“Una firma es necesaria porque es la garantía de cara al lector de que quien escribe algo se hace responsable de ello. El nombre del periodista es un aval y este tiene que responsabilizarse por lo escrito”, dijo. 

4) Falta de fe de erratas: La ausencia de un autor que firme algunos de las notas y artículos considerados noticias falsas conduce también a la falta de una fe de erratas que permita consignar la equivocación y enmendar los errores que se hayan cometido durante la factura de la información. “Sin firma no hay fe de erratas”, dijo. 

5) Mezcla de géneros: Como parte del fenómeno de las noticias falsas, quienes producen este tipo de contenidos confunden a propósito los contenidos del género informativo con los del género de opinión. Esto ocurre incluso a nivel técnico, pues los contenidos de opinión se etiquetan en internet como contenidos informativos o de actualidad. 

“Cuando un algoritmo de redes sociales procesa este tipo de etiquetas se pervierten los géneros de forma técnica y las columnas de opinión aparecen como fuentes de información”, dijo.       

6) Exageración y falsedad de imágenes y fotografías: Las imágenes, fotografías e infografías que acompañan a noticias falsas suelen estar vinculadas con noticias de otros países e incluso de otras épocas. En muchos casos incluso se crean mapas o gráficos que replican la información de una noticia falsa.   

“Fuentes dudosas nos dan titulares mal planteados que luego se comparten en redes y se convierten en la afirmación que es la propia desinformación”, dijo Alandete. 

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