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Reapareció el amigo del pueblo

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OpiniónEl Economista

Jaime Guerrero Vázquez

El retiro absoluto en la política mexicana es un mito. En un sistema moldeado por el caudillismo, los exmandatarios no se desvanecen; se convierten en un cuerpo con una gravedad incómoda, que deforma el escenario de sus sucesores. El expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha vuelto otra vez. Desde su Quinta, con un semblante impecable y la parsimonia de quien sabe su influencia, rompió el silencio. El pretexto formal fue literario: presentar su nuevo libro, titulado Pueblo. Pero en el tablero del poder, la literatura es sólo el envoltorio de un mensaje puramente político.

Esta reaparición ocurre justo cuando Morena pasa por un proceso interno friccionado por la definición anticipada de sus candidaturas clave. Coincide también con una presión judicial sin precedentes desde Washington, donde agencias estadounidenses parecen abrir líneas de investigación contra Andrés López Beltrán (Andy), su amigo Amílcar Olán y funcionarios de Sinaloa y Baja California por presuntos vínculos con el narcotráfico. ¿Dijo algo el expresidente sobre estos temas? Nada. Pero esta omisión también es un mensaje destinado a la presidenta Sheinbaum y las principales cabezas del partido oficial.

Para desmenuzar esta reaparición vale la pena recurrir al viejo espejo de la teoría política y rescatar aquel texto del siglo XIX: ¿Quiénes son los "amigos del pueblo" y cómo luchan contra los socialdemócratas?, de Lenin. En ese texto se desnudaba a los populistas de la época, los naródniki rusos, quienes pretendían encarnar la pureza mística del pueblo frente a cualquier rigor analítico. Aquellos "amigos del pueblo" idealizaban un pasado inexistente y decretaban que cualquiera que criticara sus métodos era, por definición, un enemigo de la patria y del pueblo. Poco más de un siglo después, el libreto se repite en el trópico. A Lenin le divertiría el exacto paralelismo.

El silencio de AMLO sobre las investigaciones que rondan a su círculo íntimo no es una omisión, es una estrategia. El líder no se defiende en los tribunales, prefiere el tribunal de la fe militante. Reconocer las indagatorias contra Andy o Amílcar Olán habría sido bajar al terreno de las leyes terrenales. Ignorarlas es una llamada a Sheinbaum para que camine ese sendero, sin desviaciones. La reaparición del “amigo del pueblo” es una advertencia hacia el interior de Morena frente a las corrientes internas que se disputan las candidaturas y que pueden fracturar el movimiento. Para la presidenta Sheinbaum es un recordatorio de las fronteras de su mandato. El marco de complicidades de la llamada 4T permanece inamovible, vigilado de cerca por el guardián original del movimiento.

Como dicta el manual del populismo clásico, el "amigo del pueblo" necesita de un enemigo moralmente depravado. En su mensaje, López Obrador no glosó las páginas de su obra; prefirió reactivar la maquinaria de la polarización. La selección de blancos fue El Universal, Reforma, Televisa, Azteca, Radio Fórmula, junto con periodistas como Ciro Gómez Leyva, Azucena Uresti, Joaquín López-Dóriga, Carlos Loret de Mola y Carmen Aristegui, a quien tachó de "vocera de la derecha". Todos estos fueron etiquetados de "neofascistas" y "calumniadores". ¿Cuál es el factor común de estos medios y comunicadores? Todos han documentado y difundido las investigaciones sobre los presuntos negocios de huachicol y contratos irregulares que involucran a Andy López Beltrán y Adán Augusto López. Para AMLO, el periodismo no es un ejercicio democrático, sino una conspiración oligárquica. Las acusaciones de corrupción no requieren pruebas que las desmientan, basta con decretar que son calumnias de la reacción.

El mensaje de AMLO centró a otra de las amenazas: EUA. Ante el incremento de las presiones de las agencias de inteligencia de Estados Unidos, la respuesta revivió el nacionalismo revolucionario para plantear una supuesta superioridad moral de la sociedad mexicana frente a la degradación estadounidense. Se lanzó contra la crisis de fentanilo en el país vecino afirmando que su decadencia obedece a que "se fueron por lo material y se convirtieron en una potencia económica y bélica, pero tienen muchos problemas de desintegración familiar".

El "Amigo del Pueblo" se transfigura en el escudo moral de la nación: ¿con qué autoridad puede una potencia en "decadencia" fiscalizar a los cuadros de un movimiento que asume encarnar la pureza comunitaria? Al desviar la atención pública hacia la desintegración familiar en Estados Unidos o los supuestos sesgos de la prensa, el discurso elude el debate urgente sobre el fortalecimiento institucional, la impunidad y la pacificación del país.

La reaparición de AMLO confirma que la transición del poder en México se juega bajo una doble presión. Mientras la presidenta intenta consolidar su estilo de gobierno, la sombra de la Quinta se alarga para fijar los límites de lo permitido. Con su nuevo libro bajo el brazo, el expresidente deja en claro que su retiro es meramente geográfico, no político.

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