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Opinión

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Se va el plomero de Putin, Víktor Orbán

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Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Vladimir Putin tuvo en Víktor Orbán a su Caballo de Troya en Bruselas en los momentos en que Rusia sostiene una guerra híbrida con los europeos.

La invasión a Ucrania representa solo la parte tangible de la guerra de Putin; la guerra política rusa en contra de la Unión Europea se convirtió de alto voltaje el día en que Donald Trump regresó a la Casa Blanca. Putin ha apostado por romper a la Unión Europea y a la OTAN.

Trump trabaja para erosionar a la OTAN y esto se convierte en una externalidad positiva para el invasor ruso. Con Bruselas la tiene más difícil, aunque su amigo Orbán lo intentó.

El invasor ruso fue feliz el día que los británicos votaron a favor del Brexit, pero este sismo político sirvió de ejemplo para que el resto de la Unión Europea midiera la locuaz decisión en función de los elevados costos políticos, pero sobre todo económicos que han representado para el Reino Unido.

Víktor Orbán asestó en los últimos cuatro años duros golpes en contra de Ucrania bajo petición del invasor ruso.

Orbán le hacía trabajo de plomería a Putin desde Bruselas. No solo bloqueó la entrega de 90 mil millones de euros como préstamos de la Unión Europea a Ucrania, también se opuso al ingreso de Ucrania a la alianza creada en Roma en 1956. Putin aplaudía a Orbán.

Orbán se opuso a las sanciones económicas de Bruselas en contra de Rusia. El húngaro tenía simpatía por el invasor ruso y por ello decidió tejer una red de espionaje húngaro en Bruselas en beneficio de Putin.

Su derrota de ayer, la de Víktor Orbán, regenera la esperanza de fortalecer la cohesión de la Unión Europea en torno a Ucrania en momentos en los que Donald Trump ha dejado de ayudar a Kiev.

Trump, Orbán y Putin pertenecen a la misma clase de políticos que no creen en las instituciones supranacionales y mucho menos en alianzas democráticas. Habría que sumar a este grupo a Netanyahu, aliado de Orbán y de Trump.

Las elecciones legislativas de Hungría no solo decidieron el futuro del país, también estaba en juego la salud de la ultraderecha global.

Ayer, en el momento en que Orbán llegó a votar a una caseta en Budapest, unos jóvenes lo recibieron con un pase de abordar rumbo a Moscú. Dos días antes, más de 100 mil personas llenaron la plaza de los Héroes de Budapest en un concierto que duró siete horas con más de 50 grupos que llamaron a votar para desalojar al primer ministro Orbán.

Los jóvenes que acudieron al concierto gritaban “¡Rusos fuera!”.

J.D. Vance viajó a Budapest la semana pasada para apoyar a Orbán.

Trump y Putin se quedan sin su mejor aliado europeo. Una buena noticia en medio de la guerra.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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