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Opinión

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En el peor de los casos

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Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Mariano Espinosa Rafful

He reducido el mundo a mi jardín, y ahora veo la inmensidad de todo lo que existe. José Ortega y Gasset

El mayor descaro hoy es considerarse aliado y votar en contra, abstenerse o simplemente no asistir a una sesión, donde la prioridad era unir fuerzas en torno a salvar la elección intermedia en México, entre alborotos y reclamos de siempre, los protagonistas son partidarios del escándalo mediático.

La realidad nos alanzó a todos por igual, escalada de precios en los combustibles, en medio de una guerra que ha pausado los Estados Unidos, y donde Israel es el principal precursor de la violencia en Oriente, mientras los legisladores se desgastan en infiernos de otros lodos.

Focalización de la problemática actual, va acompañada de los políticos, quienes incursionan entre alborotos de familias, detenciones con interrogantes, mientras una corte de Nueva York inicia el juicio contra un “presidente” o dictador venezolano, el segundo en las últimas décadas que dejó a su pueblo a merced del imperialismo norteamericano.

En modo alguno no estamos en esa lucha contra las reformas, reformar es transformar, y poco a poco se van reduciendo sin duda alguna los privilegios, pero persisten otros, en el descaro demencial del impostor, en el cinismo que acumula negativos, mientras las remoras partidistas tienen terror a perder los millones de pesos que brinda el INE de nuestros impuestos, para que disfruten del poder.

No queremos reconocer la triste realidad de la contaminación, y sólo con un día en la capital del país, con un programa que resulta obsoleto del “hoy no circula”, le damos una pastilla al cáncer de una sociedad enferma de casi todo, en el peor de los casos. 

Contaminado el Golfo de México con derrames de barcos fantasmas, asesinato de dos maestras a manos de un menor de edad, con problemas seguramente en esas escalas de valores y desatenciones al interior de hogares, donde ya no vemos lo principal, la educación como el eje central de las conductas. 

Explosiones de gaseras en esa zona conurbada de la ciudad capital, que no está exenta de todo tipo de manifestaciones, quejas, insultos, riñas y pleitos intestinos que no nos llevan a ninguna parte.

En un recuento este jueves, cuando tenemos a la vista un largo periodo vacacional, tenemos por un lado la efervescencia de los no alineados al morenismo, que intentarán por todas las formas torcer la disposición presidencial de no heredar a familiares el poder, a la vieja usanza sindical, y por la otra el descontento de una población que ya no mira lo duro sino lo tupido de los precios de todo lo consumible.

Senadores de la República que lucen sus mejores trajes para ser parte de una procesión de escándalos, en todo tipo de negocios, poniendo en duda los tres principios básicos del segundo piso, al cual le faltan cimientos.

Las reformas de la presidenta también van dirigidas contra los oportunistas, lo lamentable es que los peques se revelan y los verdes se alinean sin pudor alguno, en esas controversias de luchas sordas por seguir vigentes, a pesar de los años y la nula aportación en un país que rebasó el cinismo.

ENTRE LÍNEAS

Pareciera que lejos de terminar la era de la materia orgánica fosilizada, compuesta principalmente por restos de plancton, algas y microorganismos marinos acumulados hace millones de años; para la producción de gasolinas, tenemos ante nosotros una guerra que nos alcanzó, y ahora México está en las suertes de los aranceles, indiscutiblemente sin aprendizaje.

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