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Opinión

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María Dueñas conecta con el espíritu de Jascha Heifetz

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Gustavo Dudamel con María Dueñas durante la grabación del álbum Homage to Heifetz en los estudios Abbey Road. Foto: Erik Weiss / Cortesía Universal MusicERIK WEISS

Antonio Becerril Romo

María Dueñas siempre sintió una cercanía con la música de David Óistraj, Yehudi Menuhin y Henryk Szeryng. Pero fue el violín de Jascha Heifetz el que dejó una marca indeleble y sirvió como su principal inspiración en su más reciente álbum Homage to Heifetz.

En Homage to Heifetz María Dueña (Granada, 2002) hace un homenaje a uno de los músicos más importantes del Siglo XX. El álbum contiene interpretaciones de Erich Wolfgang Korngold, Edouard Lalo, Claude Debussy y Manuel M. Ponce, que fueron interpretadas por Heifetz durante su vida.

Jascha Heifetz fue “una inspiración para encontrar mi propia voz con mucha curiosidad”, me dijo María durante una conversación previo a sus presentaciones en el festival Cervantino.

La violinista española se presentará en la Sala Nezahualcóyotl de la Ciudad de México y en Guanajuato con la Camerata de Salzburgo bajo la dirección de Gregory Ahss.

En este álbum María Dueñas hace una exploración musical acompañada por el director Gustavo Dudamel con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, que fue grabado en los célebres estudios Abbey Road. Este es el tercer trabajo que María Dueñas edita en la disquera Deutsche Grammophon desde su fichaje en 2022.

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Homage to Heifetz de María Dueñas.Foto: Cortesía Universal music

Para Dueñas trabajar con Gustavo Dudamel era uno de los imperativos de su misión musical.

“Gustavo lo hizo muy propio. Para él también ha sido muy especial, sobre todo por estar con su orquesta, la Simón Bolívar, y con toda esta gente joven que ha aportado una energía increíble a la grabación”.

María Dueñas comenzó a tocar el violín desde una temprana edad y la música de Heifetz ha sido una de sus influencias principales a lo largo de su vida.

“Yo quería rendir homenaje a mi infancia. Yo comencé en el violín y Heifetz fue una gran influencia no solamente por su forma de tocar, también por la por la forma tan personal que tiene de hacer música y encontrar un estilo propio”, dice la violinista.

La primera interpretación del álbum es la Sinfonía Española Op. 21 del compositor francés Edouard Lalo. La Sinfonía Española fue grabada por Heifetz, el 10 de enero de 1951, con la orquesta de RCA Victor en el foro 9 de los estudios Republic en Hollywood, bajo la dirección de William Steinberg.

Con su interpretación de la Sinfonía Española de Edouard Lalo, Dueñas buscó “resaltar los elementos de danza que son muy típicos de España”.

El álbum sigue con el Concierto en Re Mayor del compositor vienés Erich Wolfgang Korngold (1897-1957). La grabación más famosa de este concierto fue hecha por Heifetz, el 30 de noviembre de 1953, con la Filarmónica de Los Ángeles y el director Alfred Wallenstein.

El Concierto en Re Mayor fue una de las formas en las que el compositor vienés buscó trasladar la música para películas hacia la sala de conciertos. Korngold es mayormente recordado por la banda sonora de The Adventures of Robin Hood, la épica película de Errol Flynn y Olivia De Havilland. El Concierto en Re Mayor desarrolla una serie de temas que Korngold primero utilizó en las películas Another Dawn y Juárez. 

Heifetz estrenó el Concierto en Re Mayor, el 15 de febrero de 1947, en San Luis, Missouri, con la orquesta de RCA Victor bajo la batuta de Vladimir Golschmann. En su reseña el New York Times ninguneó el concierto, describiéndolo como “una obra de Hollywood”, orquestada en las formas de Richard Strauss, pero con ideas comunes y sentimentales.

María Dueñas considera que Heifetz ayudó a consagrar el concierto de Korngold como una pieza importante, “porque él creyó en esta música, que antes no se había valorado mucho y lo presentó en la sala de conciertos”. Además considera que es una gran puerta de entrada para la música de concierto.

El homenaje cierra con tres pequeñas piezas que también fueron interpretadas por Heifetz: “La fille aux cheveux de lin”, “La plus que lente”, “La chevelure” de Claude Debussy y “Estrellita” del compositor mexicano Manuel M. Ponce. Estas tres piezas para piano y violín fueron grabadas en Berlín junto con el pianista israelí Itamar Goldman.

Para esta parte de la grabación Dueñas utilizó el violín Stradivarius Piel de 1731, que perteneció a Heifetz y ésta fue una forma para acercarse al espíritu del violinista.

El violín de Jascha Heifetz es el médium con el que María Dueñas busca encontrar una serie de hilos conductores hacia la música de Korngold, Lalo, Debussy y Ponce. Un diálogo musical entre el presente y el pasado.

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Antonio Becerril Romo

Coordinador de Operaciones Online. Periodista. Desde el 2019 escribe la columna semanal sobre música “Mixtape” en El Economista. Ha sido reportero de tecnología y negocios, startups, cultura pop, y coeditor del suplemento de The Washington Post y RIPE.

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