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Sin lloro ni fanfarria: MTV, la muerte de un icono que nadie lamentó

MTV marcó el ritmo de la cultura pop durante cuatro décadas. ¿Por qué su desaparición resultó tan indiferente para buena parte del público?

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OpiniónEl Economista

Concepción Moreno

MTV acaba de morir. A nadie le importó. Excepto, claro, a los que comentamos la cultura pop. Desde hace un par de décadas MTV llevaba funcionando más como reliquia, como recuerdo y como idea, que como realidad.

Contexto breve: este fin de año Paramount, el conglomerado dueño de MTV, anunció la salida súbita del aire de los canales de videoclips y el cierre gradual de la cadena. Ya el contenido musical de MTV estaba repartido en varios feeds, canales especializados en diversas épocas musicales. Ya no existen. Si de casualidad todavía tienen la televisión de paga tradicional, pongan uno de esos canales y verán una triste leyenda: “MTV is closed. Thanks for watching”.

Lo que sí continúa es el canal principal, poblado por los reality shows que para muchos le dieron la puntilla. Pero, eh, quizá no hay que ser tan rápidos en desestimar el impacto de la telerrealidad de MTV. Shows como The Real World y The Osbournes fueron celebrados por la crítica y, sobre todo, amados por la audiencia. MTV era un proyecto de arrastre popular pero también de gran prestigio. Si estaba en MTV sin duda era relevante.

Ay, pero esos otros realities tan terribles. Esos programas bobos que durante más de veinte años se apropiaron de la señal —como los infames Teen Mom o Jersey Shore— destrozaron su credibilidad y a la postre la acabaron. Fue una agonía larga la de MTV.

MTV, el canal musical que en términos prácticos inventó el videoclip, nació con una profecía arrogante: el video ha matado al radio. El video de The Buggles de su canción “Video Killed the Radio Star” fue el primero que se emitiera por MTV el 1 de agosto de 1981 a la medianoche. La cultura pop ya no volvería a ser la misma. Nació MTV, bitches, el juego ha cambiado.

Y así fue. Durante dos generaciones MTV sentó los términos de la industria del entretenimiento: si una banda no tenía video en el canal simplemente no existía. La ropa, los sneakers, las bebidas, las drogas, el arte, el lenguaje, el sentido del humor: todos y cada uno de estos marcadores—y varios más, pero demos sólo estos ejemplos—fueron dictados por MTV. Ningún fenómeno pop definió mejor la era audiovisual.

Entre hitos y hits, MTV se adueñó de la conversación. Sin MTV no tendríamos a Madonna, el hip hop no sería un fenómeno global, no conoceríamos buena parte de las historias personales de nuestros artistas favoritos, el lenguaje de internet sería distinto. Las canciones ochenteras no pueden entenderse sin hermanarse con sus videos. El rock alternativo de los noventa habría pasado sin pena ni gloria sin sus entrevistas y programas especiales al respecto. Bandas como Duran Duran, The Cardigans o Smashing Pumpkins, artistas como David Bowie, Prince, Pat Benatar o Michael Jackson entendieron perfectamente la importancia de colocar un videoclip en el top ten de MTV. Enamorar al público pasaba necesariamente por la aduana de MTV.

Durante cuarenta años la profecía del video inaugural de The Buggles se cumplió: el video sin duda estaba matando al radio. ¿Para qué escuchar música si ahora la puedes ver? El influjo emtiviano no sólo hechizó a la cultura pop. El videoclip de la canción de Madonna “Bedtime story”, dirigido por el cineasta Mark Romanek, es parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York, el respetadísimo MoMA. El video fue lanzado con una gran fiesta al aire en MTV. Onírica e impactante, sin el airplay esa pieza de arte no habría tenido sentido. Estaría para siempre en el museo, visitado por unos pocos, los happy few. Gracias a MTV esos happy few fueron legión,

Otro matrimonio entre un gran artista visual y un icono pop fue el video de la canción de Britney Spears “Everytime”, dirigido por David LaChapelle. Controvertido, el video parece predecir el futuro de Spears como ángel caído con sus alas rotas. Sin la necesidad de morbo incluido, el video es bellísimo. MTV lo transmitió a morir.

También estaban los videos censurados, los artistas que se negaban a salir en su pantalla (la repercusión de MTV también funcionaba en negativo), los conciertos acústicos que conformaron la influyente colección de los álbumes unplugged, los medios tiempos del Super Bowl, las entregas de premios y sus números musicales inolvidables. Me faltan palabras para abarcar el alcance cultural de la cadena (la marca, la institución, el faro). Puedo agregar que MTV dejó una huella profunda en mi memoria infantil: fue en un news flash del canal por el que me enteré del suicidio de Kurt Cobain, que a mis diez años de edad era mi ídolo. El impacto emocional de ese momento está coloreado con las imágenes en pantalla de un Cobain crístico listo para el sacrificio. El MTV Unplugged de Nirvana sigue siendo mi disco favorito de los noventa.

Lo que me lleva a mi sorpresa: ¿por qué a casi nadie le ha importado la muerte de MTV? ¿Por qué no hay homenajes llorosos en TikTok? Ok, las generaciones Z y alfa no fueron el público de MTV—una de las razones de la muerte del canal es que dejó de atraer a esa audiencia joven. Pero ¿qué hay de X o Facebook, espacios ocupados por la generación X y nosotros los millennials? Poco lamento, una nota al pie ignorada. No hubo un programa por todo lo alto para despedirse, un último unplugged. Sin gran ruido, MTV murió y nadie fue al velorio.

No deja de ser irónico que la radio siga viva y tan campante, y MTV ya no. La radio supo adaptarse, se convirtió en podcast y Spotify-Apple Music-Tidal-etcétera. O siguió siendo la radio, esa a la que le cantó Freddie Mercury en “Radio Ga Ga”, pieza de nostalgia y también de pragmatismo. Si se cae el internet, la buena y vieja radio siempre es la alternativa.

MTV ya no pudo hacerle frente al cambio: si quieres ver un video musical, corre a YouTube, MTV qué. ¿Qué habría podido hacer MTV para sobrevivir? Intentó varias cosas. Su mejor estrategia fueron los documentales sobre la historia del rock y otros fenómenos pop. Quizá seguir apostando por los conciertos y álbumes unplugged. Hubo alguien que decidió que los acústicos habían perdido vigencia, pero el hit que han resultado los Tiny desk de la PBS demuestra lo contrario.

¿Qué haremos sin MTV? Bah, a nadie le importa. Seguiremos con nuestra vida normal precisamente porque MTV no supo ser el marcapasos de nuestra cultura contemporánea. Qué fácil es olvidar hoy en día. Denle scroll al siguiente tiktok.

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