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Inversión y políticas anticíclicas: La clave para blindar a empresas y familias en México

Irasema Andrés Dagnini | Sextante financiero
En el análisis económico existen momentos de definición en los que debemos ver más allá de los datos coyunturales y abordar con honestidad los retos de fondo. Hoy enfrentamos una fase del ciclo económico que nos exige actuar con anticipación y rigor analítico. La moderación del crecimiento económico no es una abstracción estadística; se siente en la mesa de los hogares y en los planes de expansión de las empresas.
Para suavizar este proceso natural, la aplicación decidida de políticas anticíclicas y un impulso renovado a la inversión pública y privada no son opcionales: son la única vía sostenible para estimular el desarrollo del país. En mi lectura diaria de los indicadores macroeconómicos, observo cómo la pérdida de vigor productivo termina impactando directamente el poder adquisitivo de los mexicanos.
La semana pasada se dio a conocer que en julio los datos mostraron que una persona en zonas urbanas requirió 4,884 pesos mínimo para cubrir la canasta básica alimentaria y no alimentaria, un incremento anual de 3.5% que se ubica por encima de la inflación general del 3.1%. En los entornos rurales, el costo ascendió a 3,494 pesos, representando un alza de 2.9%.
Cuando los bienes esenciales se encarecen a un ritmo superior al índice general de precios, el ingreso real de las familias se erosiona, restringiendo el consumo interno y debilitando la principal tracción de la economía.
Del lado de la actividad productiva, el panorama confirma este enrarecimiento del dinamismo. La producción industrial avanzó 0.2% mensual en junio, apenas recuperando una fracción del terreno perdido tras la contracción de 0.7% registrada en mayo. A tasa anual, el sector secundario creció solo 0.8%.
Si analizamos la tendencia histórica reciente de la manufactura y la construcción, resulta evidente que la industria ha dejado de funcionar como un motor robusto de aceleración para entrar en una zona de cautela, donde los estrechos márgenes operativos imponen prudencia al gasto de capital.
Esta pérdida de impulso ocurre, además, en un contexto de acotado margen de maniobra fiscal. El Saldo Amplio de los Requerimientos Financieros del Sector Público (la medida más completa de la deuda pública) llegó a 51% del PIB en el segundo trimestre, superando el 50.4% del primer trimestre. Aunque la Secretaría de Hacienda considera que este nivel se mantiene en trayectorias de sostenibilidad, la tendencia refleja una presión creciente sobre las finanzas públicas.
Con menor holgura en el presupuesto del Estado, la eficiencia en la asignación del gasto y la certidumbre para la inversión privada cobran un valor estratégico sin precedentes. Es precisamente bajo este contexto donde cobra enorme relevancia la iniciativa que un grupo de más de cien economistas de universidades, centros de investigación y del sector privado presentará en los próximos días a la Secretaría de Hacienda, a las comisiones del Congreso de la Unión, a la Secretaría de Economía y a la SECIHTI.
A través del Foro para el Crecimiento Económico de México, los especialistas estructuraron un paquete de propuestas concretas nacidas de seis mesas de trabajo para estimular la economía con una visión incluyente y de mediano plazo. Coincido plenamente con el diagnóstico central del Foro: resolver los problemas estructurales de crecimiento exige una alianza profunda entre el gobierno, las empresas, la academia y la sociedad civil.
Las recomendaciones identificadas abordan el panorama internacional, maximizar las ventajas del T-MEC y articular una estrategia frente a la reconfiguración geopolítica entre Estados Unidos y China, creando mecanismos que vinculen eficazmente la inversión extranjera directa con proveedores locales.
La certeza jurídica es fundamental (ofrecer un ambiente de negocios estable y predecible que proteja y atraiga capitales de largo plazo), así como el fortalecer fiscal y la inversión (replantear la política fiscal de forma progresiva para financiar con responsabilidad y sostenibilidad la infraestructura productiva, la salud y la educación).
Para fortalecer la estructura nacional es necesario crear estímulos fiscales a la investigación y desarrollo tecnológico que guíe el desarrollo futuro. Es necesario impulsar a las pymes y ser intensivos en inclusión para reducir los costos de la informalidad, simplificar el régimen tributario y facilitar financiamiento a las pequeñas y medianas empresas para integrarlas formalmente a las cadenas globales de valor.
La desaceleración económica no debe conducir a la parálisis. Suavizar el ciclo es técnicamente posible si sustituimos la improvisación por una agenda de Estado que ponga a la inversión productiva en el centro. Las propuestas que llegarán a los tomadores de decisiones representan una guía técnica sólida; impulsarlas determinará si cerramos el año administrando la cautela o construyendo las bases de un crecimiento próspero y sostenible para las empresas y las familias mexicanas.

