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Opinión

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EU prepara su tienda de inventos

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Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas

Jonathan Ruiz Torre

Entras al sitio web, revisas lo que un ejército de genios elaboró durante años, pero no supo sacar del laboratorio.

Das dos o tres clics para aceptar términos y condiciones y listo, eres socio de un producto nuevo que viene al mercado. Estados Unidos está preparando esa tienda, aquí nomás, cruzando la frontera.

Todo ocurre dentro de una agenda dictada en noviembre de 2025 desde la Casa Blanca y que representa uno de los proyectos más ambiciosos del gobierno de Donald Trump: usar inteligencia artificial para acelerar descubrimientos científicos y conseguir que más de ellos terminen convertidos en productos.

Es la Misión Génesis, encargada al Departamento de Energía, que administra los 17 laboratorios nacionales más potentes de ese país, en plena era del conocimiento.

Ese ministerio anunció el 24 de septiembre un programa que parece pequeño por los recursos anunciados públicamente: 12 millones de dólares para seis proyectos que, con aportaciones de sus socios, reunirán más de 18 millones. Buscan facilitar que los conocimientos de sus laboratorios nacionales lleguen al mercado.

La cantidad difícilmente impresionará a ustedes, que siguen las inversiones enormes en inteligencia artificial. Pero también muestra que no hace falta poner miles de millones para entrar a negocios de alta tecnología que están ahí, pendientes.

Es difícil pensar en una mejor oportunidad de entrar a la economía de la nueva era.

Permitan una comparación brusca: ¿habrían invertido en dos personajes llamados Sergey Brin y Larry Page cuando todavía eran estudiantes de Stanford buscando dinero en los cajones para comprar CDs y construir un buscador? Ellos terminaron creando un producto llamado Google.

Este nuevo programa del Departamento de Energía parte de una realidad: esos laboratorios acumulan cientos de proyectos que representan miles de millones de dólares de investigación pagada por los contribuyentes.

Dicho de otra manera: ya pagaron la cocina, contrataron a los mejores cocineros y prepararon los platillos. Ahora falta que alguien pueda venderlos.

Imaginen entrar a una página de internet para conseguir una herramienta creada por científicos nucleares. Revisar qué hace, aceptar las condiciones de uso y llevarla a su empresa.

El Laboratorio Nacional de Idaho encabezará un esfuerzo para convertir más de 20 de esas herramientas de software en aplicaciones comerciales disponibles por internet durante un periodo de 24 meses. Participan también Lawrence Livermore, Sandia y Oak Ridge.

Otro proyecto busca simplificar incluso el licenciamiento de tecnologías mediante procesos digitales tipo click-through. Casi una tienda.

Ojo con Idaho. Es el mismo laboratorio que este año alojó, en poco más de un mes, tres hitos de criticidad de nuevos reactores experimentales desarrollados por empresas privadas.

El ciclo comenzó el 4 de junio con Mark-0, de Antares Nuclear, una demostración de criticidad basada en tubos de calor de sodio y combustible TRISO.

Luego, el 30 de junio, Unity, de Deployable Energy, alcanzó criticidad con un diseño de batería nuclear transportable que utiliza agua ligera como moderador y helio como refrigerante.

Finalmente, el 4 de julio, Aalo Atomics alcanzó criticidad con su reactor de prueba a escala completa, paso previo al Aalo-X, un diseño modular refrigerado por sodio y orientado, entre otros mercados, a satisfacer la creciente demanda energética de centros de datos.

Tres proyectos privados distintos alcanzando criticidad en semanas dentro del mismo laboratorio.

No está claro si alguna tecnología relacionada terminará en ese catálogo del Departamento de Energía. Sí parece prudente observar qué está saliendo del entorno del INL.

Hay además otra convocatoria abierta, de hasta 41 millones de dólares, para comercializar tecnologías en minerales críticos, electricidad, ciberseguridad, hidrocarburos, geotermia y energía nuclear.

¿Qué productos saldrán? Está por verse. Pero no digan que no les avisé de esta meta: sacar herramientas del ambiente de investigación y ponerlas en condiciones de uso empresarial.

Bienvenidos los socios.

Jonathan Ruiz Torre

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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