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Opinión

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Ebrard y el Airbnb londinense

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Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Mayordomo, cocinera y dos personas de limpieza atendieron a un hijo del secretario de Economía Marcelo Ebrard en la residencia de la embajada de Londres entre junio de 2021 y enero de 2022.

La noticia fue revelada por Claudio Ochoa Huerta en Latinus/El Universal y reconstruida por Beatriz Guillén y Almudena Herrerías en El País.

“No veo en ello ningún abuso de mi parte, no usamos ningún recurso indebidamente”, comentó Ebrard a pocos metros de distancia de la presidenta Sheinbaum.

Sortean a la ética quienes propagan hechos alternativos. La era de la posverdad permite burlarse de la presidenta, del Estado y de la sociedad a través de una conmovedora historia telenovelera.

“Yo estaba muy atareado por traer a México las vacunas”, dijo Ebrard para recrear la historia de su hijo en la residencia de la embajada.

En sus palabras subyace el chantaje moral.

Les salvé la vida y ustedes se fijan en un hecho nimio.

Podría ser el mensaje de Ebrad.

“En 2019, la Embajada ya tuvo una reunión para ayudarle a buscar una agencia inmobiliaria, según relata una fuente que estuvo presente: “Se mandó la información y se acabó el asunto”” (El País).

El hijo de Ebrad "“estuvo desde antes de que llegara la embajadora" (Josefa González Blanco), afirma una persona que estuvo empleada en la representación y recuerda que en ese tiempo los cuatro trabajadores de la residencia atendían en exclusiva" a Marcelo Patrick Ebrard (El País).

Ebrard, a pocos metros de la presidenta Sheinbaum reproduce palabras que supuestamente le dijo a él la embajadora: “Mándamelo a la residencia y lo trato como un hijo (...)”.

En las palabras subyace el mensaje que Ebrad quiso enviar: los hijos de los embajadores pueden vivir en la residencia.

Si Marcelo Partick sería tratado por la embajadora como hijo, se acaba el problema.

No es abuso, dijo Ebrard, solo se trata de “la preocupación de un papá por un hijo”.

Hay lágrimas en la telenovela.

“Damas y caballeros, estos son mis principios, si no les gustan tengo otros”.

La frase de Groucho Marx representó la sombra de las palabras dichas ayer por Ebrard.

En un país con pudor democrático cualquier funcionario presentaría su renuncia por haber usado recursos públicos con fines privados.

Pero en la era de la posverdad las mentiras son interpretadas como verdades a través de las redes sociales, los quirófanos de la manipulación.

Ebrad desea convertirse en presidente y por ello está dispuesto a escalar la montaña del cinismo. La residencia de la Embajada mexicana fue convertida en un Airbnb con cargo al erario público.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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