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Cuando la ciencia cotiza en bolsa

Éctor Jaime Ramírez Barba | Columna Invitada
"Cuando un tumor se vuelve negocio"
El miércoles 19 de agosto ocurrió algo extraordinario en Wall Street. Las acciones de Moderna cerraron con un aumento del 176,97%, mientras que las de Merck avanzaron 12,6%. No fue un error de cálculo ni una súbita venta masiva de medicamentos. El mercado reaccionó a un resultado científico: la primera lectura positiva de fase 3 de una terapia individualizada de neoantígenos y de un tratamiento contra el cáncer basado en ARN mensajero.
Conviene hacer una precisión. Ese aumento aún no se traduce en utilidades contables. Moderna había reportado una pérdida neta de 782 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026. Lo que creció fue su valor bursátil y, sobre todo, la expectativa de ingresos futuros. La diferencia importa porque muestra cómo funciona la economía de la innovación: antes de venderse una sola dosis, la evidencia científica puede transformar el valor de una empresa.
El tratamiento se llama "intismeran autogene", antes conocido como mRNA-4157 o V940. No es una vacuna preventiva convencional ni un producto idéntico para todos. Es una vacuna terapéutica fabricada a medida para cada paciente (medicina personalizada).
Después de extirpar el melanoma, se analiza una muestra del tumor para identificar su huella de mutaciones específica. Mediante herramientas bioinformáticas se seleccionan hasta 34 neoantígenos, proteínas anormales que distinguen a las células cancerosas. Con esa información se elabora un ARN mensajero individualizado que enseña a los linfocitos T a reconocer y atacar las células que portan esas señales.
La vacuna se administra junto con pembrolizumab, comercializado como Keytruda™ por Merck. Este medicamento bloquea el receptor PD-1, uno de los frenos que el cáncer utiliza para esconderse del sistema inmunitario. En términos sencillos, una terapia le muestra al organismo contra quién debe combatir y la otra le permite hacerlo sin tener puesto el freno.
El ensayo INTerpath-001 incluyó a 1.137 pacientes con melanoma cutáneo de alto riesgo, en etapas IIB a IV, cuyos tumores habían sido completamente extirpados. Fueron asignados aleatoriamente para recibir pembrolizumab más la vacuna personalizada o pembrolizumab solo. En su análisis intermedio, la combinación produjo mejorías estadísticamente significativas y clínicamente relevantes tanto en supervivencia libre de recurrencia como en supervivencia libre de metástasis a distancia.
El resultado no apareció de la nada. En el estudio previo de fase 2b, con cinco años de seguimiento, la combinación redujo en un 49% el riesgo de recurrencia o muerte y en un 59% el riesgo de metástasis distante o muerte frente a pembrolizumab solo. Es la continuidad entre investigación básica, tecnología genómica, algoritmos, manufactura, ensayos clínicos y seguimiento prolongado lo que ahora comienza a rendir frutos.
La noticia merece entusiasmo, pero no triunfalismo. Las compañías todavía no han publicado los números detallados del estudio de fase 3; deberán presentarlos ante la comunidad científica y las agencias reguladoras. El ensayo continúa para evaluar la supervivencia global, es decir, si los pacientes viven más, y el tratamiento aún no cuenta con autorización para su comercialización. También quedan por resolver su precio, los tiempos de fabricación y la capacidad para producir miles de vacunas distintas con calidad uniforme. La prudencia científica no disminuye el hallazgo. Le da credibilidad.
Moderna y Merck ya estudian esta plataforma en nueve ensayos de fases 2 y 3 que abarcan melanoma, cáncer pulmonar de células no pequeñas, vejiga y carcinoma renal, además de exploraciones en cánceres pancreáticos y gástricos. Si los resultados se reproducen, no estaremos ante un solo medicamento exitoso, sino ante una nueva forma de desarrollar tratamientos.
Aquí aparece la lección económica. La investigación biomédica no debe considerarse un gasto suntuario que se recorta cuando escasean los recursos. Es una inversión productiva capaz de generar patentes, empleos especializados, plantas de manufactura, servicios de secuenciación, empresas tecnológicas, ensayos clínicos y exportaciones de alto valor. Pero principalmente puede evitar recaídas, hospitalizaciones, discapacidad y muertes prematuras.
México y los funcionarios de la cuarta transtornación (sic. ) deberían observar con atención. En 2025, el INEGI registró 92,026 defunciones por tumores malignos, lo que representa la tercera causa de muerte en el país. Sin embargo, mientras otras naciones construyen plataformas de medicina personalizada, nosotros seguimos enfrentando sequía presupuestal, diagnósticos tardíos, fragmentación institucional, registros incompletos y acceso desigual a pruebas moleculares.
No basta con comprar la innovación cuando ya fue desarrollada y patentada en el extranjero. México necesita participar en su creación. Esto exige financiar investigación traslacional de largo plazo; fortalecer los institutos nacionales, universidades y hospitales de alta especialidad; crear redes de secuenciación genómica y biobancos con protección estricta de los datos; atraer ensayos clínicos; agilizar la evaluación regulatoria de COFEPRIS, y articular alianzas transparentes entre gobierno, academia e industria.
También será necesario discutir el acceso y la equidad. Una medicina hecha a la medida no debe convertirse en una medicina reservada para quienes puedan pagarla. La evaluación de tecnologías, las compras públicas y los acuerdos de riesgo compartido tendrán que vincular el precio con los resultados obtenidos en los pacientes.
El ascenso de Moderna no demuestra que la batalla contra el cáncer esté ganada. Demuestra algo distinto: que una idea sostenida durante años, validada con método científico y llevada de manera responsable a los pacientes, puede convertirse simultáneamente en esperanza clínica y en valor económico.
Los países que sólo compran innovación pagan el precio. Los que investigan participan en su valor. México debe decidir en qué lado quiere estar. La vacuna personalizada contra el melanoma demuestra que invertir en investigación puede salvar vidas, generar conocimiento y multiplicar el valor económico.
Referencias
- [1] Moderna, Inc. (2026, 19 de agosto) Comunicado oficial: “Merck and Moderna Announce Phase 3 INTerpath-001 Trial of Intismeran Autogene Plus KEYTRUDA® Met Endpoints of RFS and DMFS in Melanoma”. https://news.modernatx.com/merck-and-moderna-announce-phase-3-interpath-001-trial-of-intismeran-plus-keytruda-met-endpoints-of-rfs-and-dmfs-in-melanoma.
- [2] Moderna, Inc. (2026, 31 de julio). Moderna reports second quarter 2026 financial results and provides business updates. https://investors.modernatx.com/quarterly-results
- [3] Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2026, 7 de agosto). Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) 2025: Resultados preliminares. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/edr/EDR2025_RR.pdf
*El autor (www.ectorjaime.mx) es médico especialista en cirugía general, certificado en salud pública, con doctorado en ciencias de la salud y en administración pública. Es legislador y defensor de la salud pública de México, diputado reelecto del grupo parlamentario del PAN en la LXVI Legislatura y presidente del Capítulo de América Latina y el Caribe de la UNITE Parliamentarians Network for Global Health.

