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China y Taiwán: el choque se acerca

Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?
Taipéi. El choque final entre China y Taiwán ocurrirá bajo un entorno internacional desprotegido en el ámbito legal.
Philippe Sands recordaba el domingo en El País unas palabras de Aung San Suu Kyi: "Es posible que el derecho internacional sea nuestro único sistema de valores global".
Malas noticias. Existen quienes trabajan para desaparecer tal sistema.
La embestida que recibe la Corte Penal Internacional tiene en Steve Witkoff a su máximo poeta: Putin es humanista. Lo dijo el miércoles.
Para Witkoff y los suyos, ha dejado de existir el sistema de valores globales.
China apela a la historia milenaria para pensar en un solo país; Taiwán apela a los últimos 75 años. Ambos han encontrado en los semiconductores la capacidad de imaginar los próximos 100 años.
China ha dejado atrás a Estados Unidos en varios sectores. El más claro, el automotriz. Al sector verde lo ha dejado a un lado el presidente Trump. Los militares lo saben: los espacios abandonados siempre serán ocupados por uno o por varios. Qué decir sobre los paneles solares, sector dominado por China a nivel global.
Taiwán despliega una especie de diplomacia del semiconductor para dar la vuelta al mundo. Avanza y desarrolla estrategias comerciales y tecnológicas para dificultar las decisiones del presidente Xi Jinping. Produce los semiconductores más avanzados del mundo.
El mundo observa. La guerra terrorista de Putin en Ucrania, y la cada vez menos híbrida en Europa, sumadas a los actos terroristas de Hamás y Hezbolá, y a las masacres ordenadas por Netanyahu en la Franja de Gaza, irradian la atención global, pero no desaparecen las tensiones entre China y Taiwán.
Trump ha dado algunas pistas, que no necesariamente deberían de ser tomadas como serias dada su propensión a fabricar falsos titulares que él mismo sabe que no se cumplirán.
El 16 de mayo Trump señaló a Taiwán como "una buena ficha de negociación para nosotros" (AP); sus palabras forman parte de su respuesta a la pregunta que le hiciera Bret Baier de Fox News sobre la posibilidad de que Estados Unidos le venda armas a Taiwán.
El 11 de diciembre el Congreso le aprobó a Trump la venta de armas por 11 mil millones de dólares. China respondió como lo hizo cuando Nancy Pelosi viajó a Taipéi: fuego real alrededor de la isla.
Para China, a diferencia de Trump, Taiwán no es una ficha de negociación. Es una línea roja insustituible.
La guerra, que debería de ser evitable a través del multilateralismo, nos muestra signos de batalla a través de la diplomacia en casi todo el mundo. China sancionó la semana pasada a un par de políticos paraguayos por lanzar porras hacia Taiwán. O qué decir de Milei. Las críticas hacia China terminaron al concluir el primer debate electoral hace tres años.
Cuidado con el humanismo de Witkoff.


