Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

Carta abierta a dos diputadas poblanas

main image

Manuel Ajenjo | El privilegio de opinar

Manuel Ajenjo

Señoras diputadas Nay Salvatori y Grace Palomares:

Me enteré que en su podcast “Descasadas”, espacio que por lo visto sirve también para divorciarse momentáneamente del buen juicio, se refirieron a los adultos mayores como “viejitos que huelen a baúl” y agregaron que “ya se están pudriendo”. Gracias por avisarnos.

Desde el octavo piso de mi edad, a través de esta columna que me permitió por primera vez en mi vida incursionar en la actividad periodística a los 63 años, edad en la que según su diagnóstico geriátrico-aromático uno huele a mueble antiguo, me permito felicitar al Congreso del Estado de Puebla, porque además de legisladoras, tienen especialistas capaces de determinar el estado de descomposición de una persona con sólo conocer su fecha de nacimiento.

Una tontería puede decirla cualquiera. Para eso existe la libertad de expresión y, desde hace algunos años, las redes sociales. El problema es que ustedes son diputadas. Cobran del erario, representan ciudadanos y tienen la obligación de conocer, aunque sea por accidente, que la discriminación por edad existe y tiene nombre: edadismo.

Ante las críticas suscitadas por el atentado prejuicioso contra la vejez llegó, puntual, como recibo de la luz, la disculpa política. La expriista Grace Palomares recurrió al salvavidas preferido de quienes dicen exactamente lo que querían decir y después descubren que había micrófonos: aseguró que sus palabras fueron sacadas de contexto.

¡El contexto! Ese misterioso delincuente que recorre México metiendo en problemas a nuestros políticos. Nadie dijo lo que dijo: lo descontextualizaron. Nadie insultó: editaron el video. Nadie metió la pata: la pata fue víctima de una campaña mediática.

Morena reaccionó suspendiéndolas temporalmente. El castigo político equivalente a mandar a dos alumnas al rincón hasta que pase el escándalo y las redes sociales encuentren algo nuevo por lo cual indignarse.

Quizá durante ese recreo legislativo puedan dedicar algunos minutos a estudiar algo que sus títulos universitarios aparentemente dejaron pendiente: la vejez no es una enfermedad ni una falla moral. Es, probablemente, el destino de ustedes.

Sí, diputadas, que conste que les aviso: No existe fuero contra las arrugas. Ni iniciativa de ley que derogue el paso del tiempo Ni mayoría calificada capaz de ordenar: “¡Deténgase el envejecimiento!”.

En mi opinión son un ejemplo de que algunos representantes populares parecen más preocupados por conseguir seguidores que por representar ciudadanos. Sería interesante conocer alguna iniciativa de ley presentada por ustedes. Para hacer chistes sobre viejos demostraron rapidez, falta saber si para legislar muestran el mismo entusiasmo. Porque Puebla les paga una dieta de diputadas, no regalías de comediantes.

Nosotros, los que según ustedes olemos a baúl, tenemos una ventaja: ya fuimos jóvenes. Ustedes, en cambio, todavía no han sido viejas. No se preocupen: si la biología y la fortuna colaboran, tendrán oportunidad.

Y entonces descubrirán que las arrugas no son síntomas de putrefacción, sino comprobantes de supervivencia; que las canas no significan que el cerebro haya solicitado jubilación y que cumplir años es bastante más meritorio que presumir seguidores.

Tal vez en esa época alguna diputada joven, licenciada, influencer y convencida de que la juventud es un cargo vitalicio, diga que ustedes son un par de viejitas que huelen a baúl y ya se están pudriendo.

Entonces podrán indignarse. Aunque tendrán que hacerlo rápido. No vaya a ser que también las saquen de contexto.

Desde la autoridad que me da el tener la edad de sus abuelos, les aconsejo: Si eso llegara a suceder, que no se enojen; no denuncien discriminación; no invoquen sus derechos; no digan que las palabras de la joven legisladora fueron ofensivas. Simplemente abran el baúl, acomódense entre las bolitas de naftalina y recuerden aquella época maravillosa en que ustedes también confundían juventud con superioridad.

Jóvenes diputadas, la vejez tiene un extraordinario sentido del humor. Ustedes todavía tienen esperanzas de llegar, de ser así descubrirán que la edad, si bien quita la juventud, también quita lo pendejo.

Temas relacionados

Manuel Ajenjo

Presidente del Consejo Directivo de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) y Guionista de televisión mexicano. Conocido por haber hecho los libretos de programas como Ensalada de Locos, La carabina de Ambrosio, La Güereja y algo más, El privilegio de mandar, entre otros

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Noticias Recomendadas

Suscríbete