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Autos ligeros, dos fenómenos históricos

Marco A. Mares | Ricos y poderosos
Visto a través de la venta local y la exportación de autos ligeros, la industria automotriz en México registra dos fenómenos singulares, simultáneamente.
Por una parte, la venta de autos en el mercado nacional, experimenta un capítulo histórico no sólo por las cifras récord que presenta, sino por la variedad e hipercompetencia que se observa, señala el presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Autos (AMDA), Guillermo Rosales.
Se explica fundamentalmente por el financiamiento accesible e irrupción de la amplia oferta proveniente de marcas chinas, que están impulsando a la baja los precios con oferta electromóvil (eléctricos e híbridos, en distintas variaciones) e innovación tecnológica.
Y por otra parte, la venta de autos de exportación, muestra una caída notable. Registra una contracción muy fuerte, aunque no es la más grave en la historia reciente.
Se explica por el impacto de los aranceles de la sección 232 de EU y ajustes en el mercado estadounidense.
Son las dos caras de la misma moneda. En ambos casos, se trata de momentos históricos.
La caída observada en el mes de julio de 2026 fue de 9.7% interanual, con 261 mil 534 unidades exportadas, frente a las 289 mil 598 en julio de 2025.
Las caídas previas se explican por la crisis financiera en 2008 y 2009; la pandemia del Covid en el año 2020 y en diciembre del 2025, se registró una fuerte caída del 14.55%, considerada la peor, desde el inicio de la aplicación de los aranceles que está imponiendo el presidente de Estados Unidos a México. En el mercado local, se registra una venta extraordinaria.
El primer semestre de este año 2026 superó el récord previo de 2017 en volúmen acumulado.
De acuerdo con el Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Ligeros ( RAIAVL) del Inegi, en julio del 2026 se vendieron 130 mil 831 unidades, un aumento de 3.4% respecto a julio de 2025 (126 mil 541).
Es la sexta tasa anual positiva del año: de enero a julio de manera consecutiva registró tasas positivas de 8.7%; 2.4%; 8.6%; 5%; 7.7% y 3.4%, de acuerdo con cifras de Inegi y de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Autos (AMDA).
El mercado doméstico nacional muestra resiliencia y récords en ventas a pesar de que la economía mexicana se mantiene estancada.
El financiamiento ha sido fundamental en esta oleada de compras. Alrededor del 75% de las adquisiciones al menudeo se realizan a crédito, con plazos largos de hasta 5 y 7 años y tasas relativamente competitivas. La fuerte competencia en precios está siendo impulsada por las marcas chinas que han venido aumentando su participación en el mercado local, a través de la importación de autos.
Por el lado de las exportaciones de acuerdo con datos de Inegi registran una caída de casi el 10% (9.7%) al mes de julio y en comparación con julio del año pasado.
Es una de las contracciones más fuertes para un mes de julio en años recientes, sin contar la época de la pandemia.
La producción también cayó en el mes de julio en un 14.6% mes a mes.
En el acumulado de enero-julio las exportaciones totales de autos ligeros se redujeron en 4.54% anual.
Mientras las ventas a EU retrocedieron, las exportaciones al resto del mundo crecieron 16.23% en el mismo periodo, lo que amortiguó el impacto total.
En julio solo los envíos a EU cayeron alrededor de 10.4% anual.
Las cifras reflejan el impacto de los aranceles y la menor demanda en el mercado estadounidense, aunque ese país sigue siendo el principal destino de las exportaciones automotrices de México.
Son dos fenómenos históricos que marcan una doble tendencia.
El cambio de ruta en la producción y exportación de autos a nivel mundial, con China creciendo notablemente en el mercado internacional.
Y el cambio de paradigma en el comercio exterior, por la política arancelaria de EU.
Con todo y el cambio de circunstancias, la industria automotriz en México sigue siendo un sector muy poderoso y generador de divisas.
Y el mercado local presenta un marcado apetito por vehículos nuevos a menor precio y con más tecnología.
Ambas caras de la moneda requieren atención y políticas públicas que consoliden la fortaleza de México como clúster de fabricación de autos y, en el mercado local, aumenten la mejoría en las condiciones de compra en beneficio de los consumidores y de la renovación vehicular, además del tránsito hacia la electromovilidad. Veremos.

