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Alza de precios, dolor de cabeza

Marco A. Mares | Ricos y poderosos
La presidenta Claudia Sheinbaum está muy preocupada por el alza de precios en México.
Ha reconocido alzas en los precios del jitomate, carne de res, calabacita, limón y otras frutas y verduras.
Incluso le pidió al secretario de Hacienda, Édgar Amador, que visite los mercados públicos para que vea cómo están los precios.
Por lo que ha dicho en los últimos días, la Jefa del Ejecutivo tiene claro que la inflación golpea más a quienes menos tienen.
Y también tiene claro que la oleada alcista de precios se está registrando en los alimentos básicos.
A pesar de los esfuerzos gubernamentales: el pacto con las empresas gasolineras para mantener el precio de la gasolina magna en 24 pesos, más el correspondiente para el diesel; el Pacic para mantener sin aumentos una canasta de 24 alimentos básicos y el Acuerdo Nacional Maíz Tortilla para evitar aumentos, parece que ya no están siendo suficientes, como barrera de contención.
La oleada alcista de precios que provoca el conflicto en el Medio Oriente entre Estados Unidos e Israel contra Irán, se ha registrado, en las últimas semanas, con mayor fuerza.
Pero no sólo es el contexto internacional. Un variado y complejo conjunto de factores estructurales internos están coadyuvando para presionar al alza el precio de los productos.
Pareciera que los acuerdos voluntarios entre el gobierno y los sectores productivos y comerciales, ya no están logrando evitar lo inevitable: el impacto inflacionario.
Al día siguiente de que la presidenta Sheinbaum reconoció el alza de precios y dijo que no había justificación para que se utilice el conflicto del Medio Oriente como pretexto para aumentarlos, vino un anuncio que elevó el nivel de preocupación en Palacio Nacional.
El presidente del Consejo Nacional de la Tortilla, Homero López García, dijo que el kilo de tortillas tendrá un aumento en su precio de entre 2 y 4 pesos, por el mayor costo de la tonelada de harina de maíz.
En la víspera, la empresa Maseca informó que a partir del 15 de abril aumentará la tonelada de harina de maíz a 450 pesos, lo que representa un aumento de 25 centavos por kilo.
Además del incremento en el insumo esencial para producir tortillas, López señala aumentos de precios al gas, fletes, papel grado alimenticio, refacciones y, lo más costoso, aumentos de hasta 3 pesos por litro en las gasolinas.
El diagnóstico del CNT es fulminante: las tortillerías tienen que pagar mejores sueldos para hacer atractivos los empleos porque las transferencias de dinero vía los programas del gobierno, hacen que la gente no quiera trabajar.
Adicionalmente, tienen que enfrentar la competencia desleal de la informalidad.
Los datos de Inegi indican que el precio de la tortilla en 55 ciudades del país, promedia casi 24 pesos, pero también revelan que alcanza precios de hasta 35 pesos por kilogramo en entidades norteñas.
El precio de la tortilla, dice Homero Lópeaz, no depende solo del precio del grano, sino de una larga cadena de abasto: energía, transporte, mano de obra y extorsiones.
El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, encabezado por Juan Carlos Anaya, sostiene que los factores reales detrás del incremento en el precio de la tortilla son: el aumento en salarios; el incremento en costo de energía (gas y electricidad); rentas y mantenimiento de equipos; costos logísticos y operativos y en algunas regiones, problemas de inseguridad y extorsión.
El ajuste en el precio de la tortilla no se explica por el precio del maíz, sino en el aumento de costos operativos en la cadena de producción y comercialización.
Sin embargo, la presidenta descartó enfáticamente cualquier aumento en el precio de la tortilla.
Dijo que los granos de maíz están en el nivel más bajo de la historia y no hay ninguna razón para que aumente el precio de la tortilla.
Instruyó al secretario de Agricultura, Julio Berdegué para que se comunique con quien hizo el anuncio y con todos los participantes del Acuerdo Nacional Maíz Tortilla, para reforzar el compromiso de no subir los precios.
El gobierno de Sheinbaum ha sido proactivo. Y seguramente continuará fortaleciendo los acuerdos voluntarios. Habrá que ver si atiende los problemas estructurales, que merecen ser tomados en consideración. Al tiempo.
Atisbos
El recorte que viene. La presidenta Sheinbaum dijo que se realizarán recortes a diversos gastos del gobierno federal para mantener el subsidio a la gasolina y el diesel, sin afectar los programas sociales. Evitar el gasolinazo y mantener los apoyos sociales, son la prioridad.

