Lectura 9:00 min
Acciones clave para resistir a las amenazas de Trump
La reelección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos ha reconfigurado en horas y de forma drástica el panorama político y económico para México. El retorno de Trump al poder, impulsado por un discurso proteccionista y antimigratorio más pulido y radical que en su primer mandato, coloca a México en una encrucijada. Entre las amenazas más relevantes destacan el aumento de aranceles punitivos (selectivos y/o incrementales), medidas contra la inmigración y sanciones a las inversiones con vínculos a China que estén aprovechando las ventajas del T-MEC para beneficiarse indebidamente. ¿Cómo podría México adaptarse y responder con éxito a este complejo escenario?
Desde el inicio de su mandato, Trump ha posicionado a México como un objetivo principal de sus políticas proteccionistas. Entre sus amenazas destacan el aumento de aranceles hasta el 25% a las exportaciones mexicanas, incluidos productos clave como automóviles y componentes electrónicos; mucha presión para frenar la inmigración ilegal en la frontera, incluyendo amenazas de operativos agresivos de deportación; clasificación de los carteles como terroristas, que podría derivar en intervenciones directas en territorio mexicano; restricciones al desarrollo de energías renovables y el desmantelamiento de políticas climáticas derivado de la salida de los Estados Unidos del Acuerdo de París. Estas medidas, si se concretan, tendrían efectos negativos en la economía mexicana. Recordemos que nuestro país es altamente dependiente de las exportaciones hacia EU, que representan el 83% de su comercio exterior.
Sin embargo, como toda crisis puede convertirse en una oportunidad, esta nueva realidad podría ser útil para replantearnos las premisas sobre las cuales opera nuestro país. Hablemos del ámbito económico.
El regreso a un proteccionismo de los Estados Unidos más severo podría aislar a México en el corto plazo. Sin embargo, es crucial entender que las medidas de Trump también llevan implícitos riesgos significativos para la economía de Estados Unidos. Al encarecer los productos importados mediante aranceles, los consumidores estadounidenses enfrentarían precios más altos, lo que podría desestabilizar sectores como el automotriz y agravar la inflación. A la larga, esto impulsaría una desaceleración económica global que afectaría las estructuras de costos de las industrias más importantes, sin importar la filiación política de sus dueños. Es decir, la afectación podría llegar incluso a los aliados republicanos de Trump.
Por otro lado, la visión proteccionista de Trump en un mundo donde la tecnología y la automatización han reducido la importancia de la mano de obra no calificada en sectores industriales podría interpretarse como anacrónica. No obstante, como lo señala en su plataforma, Make America Great Again!, Trump está convencido de que la manufactura debe ser el pilar de la economía. Igualmente, Trump considera que el petróleo sigue siendo el factor principal de incidencia en el nivel de precios generales. Por lo que, su “sentido común” le indica que recuperar empleos manufactureros detonará cambios estructurales en la economía estadounidense en un contexto de precios del petróleo bajos. De ahí que tan pronto llegó al poder, en su discurso en Davos, solicitó a la Organización de Países Exportadores de Petróleo que bajen el precio.
¿Funcionará esta estrategia para Estados Unidos en el largo plazo en términos de más crecimiento y menor inflación en un siglo XXI con desafíos muy distintos a los del siglo XX, como el cambio climático, o la digitalización? ¿Qué ajustes estructurales podría México adoptar de cara a las políticas de Trump?
México debe fortalecer su posición mediante un enfoque multifacético que integre diplomacia, diversificación económica y reformas internas. Algunas estrategias incluirían:
Diversificación comercial: Una de las principales debilidades de México es su dependencia excesiva de Estados Unidos como socio comercial. Es urgente revitalizar nuestros acuerdos comerciales con economías emergentes y reforzar relaciones con socios europeos y asiáticos, incluyendo el Reino Unido. Esta diversificación permitiría reducir la vulnerabilidad ante decisiones proteccionistas unilaterales y fortalecer la posición de nuestro país mediante el fortalecimiento de nuestras redes de comercio exterior que nos ayudan a tener más resiliencia. Es decir, a sustituir progresivamente nuestros destinos comerciales para ir desvinculando a México de la necesidad de vender productos a los Estados Unidos.
Transición hacia una economía de servicios: El modelo exportador basado en manufactura ha mostrado signos de agotamiento en un contexto global donde la economía de servicios y la digitalización ofrecen mayores oportunidades de crecimiento. Invertir en sectores como educación, tecnología y servicios financieros no solo reduciría la dependencia industrial, sino que impulsaría una mayor resiliencia ante futuros cambios estructurales. Singapur, por ejemplo, ha logrado posicionarse como un hub global de prestación de servicios debido a su fuerte enfoque en la formación de habilidades tecnológicas avanzadas y su sistema educativo orientado al desarrollo de innovación.
Negociaciones diplomáticas y aranceles selectivos: La diplomacia debe jugar un papel crucial en contrarrestar la narrativa proteccionista. México puede aprovechar mecanismos establecidos en el T-MEC y la OMC para desafiar medidas arancelarias injustas y obligar a EU a respetar compromisos multilaterales. Además, implementar aranceles selectivos en sectores estratégicos que impacten a estados clave podría generar presión interna contra las políticas de Trump. Al imponer aranceles específicos a ciertos productos importados, un país puede fomentar el desarrollo interno de sectores clave, permitiendo que estas industrias se fortalezcan y sean más competitivas en el mercado global. Sin embargo, es importante considerar que, aunque los aranceles pueden ofrecer beneficios a corto plazo, su uso excesivo o prolongado puede desencadenar represalias comerciales y afectar negativamente las relaciones internacionales y la economía doméstica, como bien advierten expertos del Fondo Monetario Internacional.
Combate al crimen organizado: Trump ha señalado al narcotráfico como un pretexto para intervenir militarmente en México. Si bien estas acciones tienen un trasfondo político, no debe subestimarse el impacto de fortalecer las instituciones nacionales encargadas de la seguridad y justicia, tanto por razones internas como por la percepción internacional. Un estudio de EGADE Business School señala que incrementos del 1% en la tasa de homicidios pueden reducir la Inversión Extranjera Directa (IED) en un 0.28% en un periodo de cinco trimestres, mientras que un aumento similar en la tasa de robos podría disminuir la IED en un 0.33% en un año y medio. Mencionar el impacto que tendría por ejemplo al sistema financiero y el comercio cross border, la injerencia arbitraria de Estados Unidos por la declaración de terroristas a los líderes de cárteles.
Infraestructura educativa y reformas sociales: A largo plazo, mejorar la calidad del sistema educativo fortalecería nuestra economía al ampliar nuestra capacidad para atraer inversiones que requieran talento calificado para las nuevas actividades y oficios que la tecnología está detonando. Más inversión en mejor educación, desarrollo tecnológico y científico es fundamental para incrementar capacidades y crear hubs en territorios mexicanos que se desarrollen en torno a nuevas actividades económicas.
El desarrollo del sector aeroespacial en algunos municipios del país como Querétaro o Guadalajara, dan cuenta de que esto es posible. En el mundo, Suiza es clasificada como el mejor país del mundo para atraer y fomentar talento por décimo año consecutivo, seguida de cerca por Singapur y Estados Unidos. Dinamarca, Países Bajos, Finlandia, Noruega, Australia, Suecia y Reino Unido son los otros 10 países líderes en competitividad de talento, según el Foro Económico Mundial. En este sentido, es positivo el decreto que publicó recientemente la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, de ofrecer estímulos fiscales a las nuevas inversiones que destinen recursos a programas de capacitación dual e impulsen la innovación.
El decreto permite deducciones de hasta el 91% para inversiones en activos fijos, con mayores beneficios ofrecidos hasta 2026. Entre los artículos elegibles se encuentran los autos eléctricos, los vagones de tren, los aviones para fumigar cultivos, las torres de comunicación e incluso los ordenadores portátiles.
Asimismo, es fundamental que el gobierno federal desarrolle una política industrial que promueva el crecimiento de cadenas de suministro y proveeduría mexicana. Esto permitiría fortalecer la economía nacional y reducir la dependencia de importaciones. La propuesta del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de contratar a connacionales es un paso en la dirección correcta, ya que fomentaría la creación de empleo y el desarrollo de habilidades locales. Además, sería beneficioso para el país contar con una política que incentive la innovación, la investigación y el desarrollo de tecnologías para mejorar la competitividad de las empresas mexicanas en el mercado global.
México no debe enfrentarse a Trump como un adversario, sino abordar este momento como una oportunidad para superar sus propias debilidades frente a sus políticas. Esta distinción es crucial para adoptar una visión constructiva, y estratégicamente inteligente. Con el tiempo en contra, será esencial que los funcionarios públicos, la iniciativa privada y el sector social trabajen de manera coordinada, adoptando un enfoque más dinámico. No solo será necesario mitigar los daños derivados de las políticas de Trump, sino también aprovechar el desafío como un motor para transformar el modelo productivo del país.
Claudia Sheinbaum, como presidenta, tiene una oportunidad única para proyectar a México como un actor global resiliente y estratégico. Tomar medidas proactivas para enfrentar las amenazas permitirá posicionarnos si lideramos en la escena global iniciativas constructivas y, ¿por qué no?, de defensa de la cooperación internacional. México debe liderar el cambio hacia un futuro de mayor apertura, innovación y crecimiento sustentable en franca demostración de que los tiempos han cambiado. Sin duda, ha comenzado la prueba no solo de resistencia, sino también de visión de Estado.
*La autora es Directora de Inteligencia Más y maestra en Gobierno y Políticas Públicas en la Universidad Panamericana.