Señor Fox —le dice al expresidente un visitante a su Centro de Estudios del Rancho San Cristóbal—, yo voté por usted...

Te felicito, amigocho, elegiste la mejor opción para el bien del país.

La verdad es que un primo me convenció de la importancia del voto útil y como varias veces lo escuché decir que usted aplastaría a las alimañas, a las tepocatas y a las víboras prietas... Me dije, éste es el bueno...  Por cierto, ¿qué fue de ellas?

¿Qué fue, de quién?

De las alimañas, tepocatas y víboras prietas...

Mira, chiquillo, lo que pasa es que a veces uno tiene mala percepción de las personas... Ciertamente, cuando estaba yo en campaña, pensaba que todos los políticos, sobre todo los del Partido Revolucionario Institucional, eran eso que tú dices; pero ya luego que uno los conoce mejor y los trata vieras qué buenas personas son...

El diálogo que usted acaba de leer es imaginario. En él traté de plasmar lo que hoy diría Vicente Fox ante las interrogantes que le hiciera uno de sus despistados votantes que creyó en sus falsas promesas de campaña. Vicente Fox, el presidente del cambio, del cambio de opinión.

Lo anterior viene al caso porque en el fin de semana cayó en mis manos un libro: Fox, negocios a la sombra del poder, publicado recientemente por el grupo editorial Penguin Random House, escrito por los periodistas Raúl Olmos y Valeria Durán, investigadores de la organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, que tantos sobresaltos, agruras, taquicardias y diarreas ha causado entre los corruptos hombres del poder político y económico.

La publicación demuestra con documentos y citas de sus fuentes informativas la cantidad de negocios que a la sombra del poder ha realizado el guanajuatense que hizo pensar a una mayoría de ciudadanos que al sacar al PRI de Los Pinos iba a acabar con la corrupción y la impunidad. Sin embargo, no supo cómo o, simplemente, no quiso menguar a las dos lacras afincadas en el gobierno y auspiciadas por la sociedad desde hace muchas décadas. Y como no las pudo derrotar, se les unió.

Es imposible glosar en este artículo toda la información contenida en un libro de 164 páginas. Únicamente presentaré algunos datos interesantes en los que aparece implicado, primordialmente, Vicente Fox. La señora Marta Sahagún, sus retoños y su hermano, así como los hijos adoptivos, hermanos y demás parentela del expresidente, aunque están presentes en la publicación, tienen su propia y pestilente cauda.

Nueve meses después de terminar su gestión gubernamental, los inversionistas de Transportes FL., S.A. de C.V.,  le regalaron al señor Fox un paquete de acciones que lo convirtieron en uno de los dueños de dicha empresa y en delincuente. Al aceptar el regalo, don Vicente cometió delito de cohecho ya que la ley establece que un funcionario no puede recibir obsequios costosos hasta un año después de dejar el cargo.

Otra empresa de la que el exmandatario es socio es la petrolera EIM Capital, la cual realizó una ventajosa alianza con petroleras de Estados Unidos. Éstas le pagarán a aquélla 6% por cada proyecto que se concrete para extraer petróleo mediante la tecnología fracking.

Fox usó el poder presidencial para, seis meses antes de terminar su sexenio, poner fin a beneficio de él y de sus hermanos a una disputa por la posesión de 211 hectáreas del Rancho San Cristóbal que se había prolongado siete décadas. El acuerdo fue publicado en el Diario Oficial de la Federación.

En la actualidad a Vicente Fox se le investiga por el delito de evasión fiscal. En la compulsa que los auditores de la Secretaría de la Función Pública hicieron de los ingresos de él y de su esposa frente a sus declaraciones fiscales encontraron una diferencia superior a 10 millones de pesos entre el 2001 y 2006, los años en los que gobernó. Por cosas como ésta fue que Fox apoyó a Peña Nieto desde que era precandidato y así va a apoyar a quien tenga que apoyar a fin de lograr impunidad para él y su familia.

El 21 de agosto del 2016, en una conferencia de prensa, le preguntaron a Fox su opinión sobre la iniciativa 3 de 3 que tiene como objetivo evitar la opacidad de los políticos. “Es una mamada”, fue su respuesta.

También le preguntaron lo que perdería si le quitaran su pensión de 205,000 pesos que le pagamos “las y los” mexicanos como expresidente. Respondió que si la quitaran perdería su chivo, su comida.

Antes, el 22 de septiembre del 2014, le dijo a Carlos Loret de Mola en la televisión que su pensión le servía “para comer frijolitos” y agregó: “frecuentemente estoy en cartera vencida y no puedo pagar mis tarjetas de crédito”. Esos argumentos sí que son verdaderas mamadas.

Aquí sólo he comentado unos pocos de los muchos temas sobre los negocios realizados por Fox y familia a la sombra del poder. En el libro de Raúl Olmos y de Valeria Durán usted podrá enterarse de la avidez financiera y la falta de escrúpulos utilizados por quien mal gobernó a México entre el 2000 y el 2006. Queda la posibilidad de que lo publicado por los periodistas sea una vil calumnia. Si así fuera, espero que el señor Fox los demande inmediatamente. De no hacerlo, ya lo dice el refrán: el que calla otorga.

Manuel Ajenjo

Escritor y guionista de televisión

El Privilegio de Opinar

Guionista de televisión mexicano. Conocido por haber hecho los libretos de programas como Ensalada de Locos, La carabina de Ambrosio, La Güereja y algo más, El privilegio de mandar, entre otros.