Los precios agrícolas suben y la demanda no para, y si esto fuera poco, los precios altos al consumidor empiezan a obligar a ciertos gobiernos abrasivos, rencorosos, y manipuladores a tomar medidas cortoplacistas

Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Siendo esta la última intervención del 2020, dejamos para la bitácora la despedida de un mercado alcista en commodities agrícolas.

Esto se da en la intersección de dos avenidas de relevancia; la primera viene de sur a norte y se llama “falta de abasto por razones climáticas”, donde han convergido varias arterias periféricas, una que nace en Argentina, donde el efecto de La Niña ha dejado patrones climáticos escasos de lluvia, la producción se recorta progresivamente y esta campaña podría ser bastante raquítica.

No está destruido aun el tema pero preocupa, a esto se suma una situación coyuntural en lo político y económico, el presente gobierno está muy golpeado por la pérdida productiva por la pandemia, un alto grado de populismo, inflación estratosférica y una grieta cambiaria que inhibe la actividad comercial. Licúa los ingresos de los productores que al cobrar dólares, les cambian a pesos a tipo de cambio controlado, pero cuando requieren comprar o pagar insumos o maquinaria lo deben hacer a tasas de cambio de más de 100% de diferencia, el dólar “blue” como le llaman, o el financiero, está al doble del oficial y gastar al doble ingresando a la mitad los está matando. A eso súmale que los productores deben coexistir en un ambiente inflacionario de más del 40 por ciento.

Muy exitoso el modelo popular argentino que en sentido estricto los obliga a no tener pesos pues pierden valor adquisitivo con cada respiración.

No te estoy invitando a poner las barbas a remojar, solo estoy tratando de mostrarte que encima de una sequía, la economía no da para comercializar agresivamente aun cuando los precios internacionales son buenos y eso es penoso. El sistema del pueblo deja más gente dependiente que productiva, es cuestión de tiempo.

Otra arteria que entronca con esta avenida de sur a norte viene desde Brasil, donde la situación es distinta y los productores brasileños sin impuestos a la exportación y sin un gobierno lacerante están encantados con la capacidad adquisitiva que gozan.

Nunca en la historia un productor en Brasil había podido comprar tanto con un kilo de soya y el sistema les promueve a seguir creciendo y produciendo. Si el sistema lo promueve, el negocio lo propone y por encima de cubrir suficiencia alimentaria estos tipos hacen patria produciendo, incorporando tecnología sin campaña política y sin desperdigar información falsa incompleta o tendenciosa.

Brasil es el rey de la soya y en maíz ha crecido mucho. Pero la madre naturaleza es más poderosa y de momento la samba suena un tanto lenta porque el clima no ayuda, La Niña está siendo algo berrinchuda y la producción sudamericana está en duda.

La avenida sur es una avenida cuyo torrente transporta falta de oferta e intersecta con otra que  se origina en oriente llamada “demanda fuerte, consumo creciente”. Viene de China pero para cuando se cruza con la que viene del sur, ha sumado varios troncales del resto del mundo, la demanda esta activa, los compradores buscan abasto y China está resuelta a comprar como si no hubiera mañana, el mundo está dejando a Estados Unidos cada vez con inventarios más y más delgados.

Cuando un mercado tiene demanda fuerte y dudas productivas hay que entrar en una secuencia de racionalización, y eso se consigue con precios más altos.

Como te puedes imaginar, cuando los precios se salen de control y suben más allá de la capacidad de pago, los precios altos se curan con precios altos, así que una vez que estamos más allá de dicha capacidad de pago, la demanda ha sido racionalizada.

Los precios agrícolas suben, la demanda no para, y si esto fuera poco, los precios altos al consumidor empiezan a obligar a ciertos gobiernos abrasivos, rencorosos, y manipuladores a tomar medidas cortoplacistas.

Me refiero a Rusia, que siendo el exportador de trigo más grande y dominante ha decidido poner una cuota máxima de exportación para el 2021 y un impuesto de 25 euros por tonelada. La idea es hacer que el precio local se caiga una vez que la exportación no pueda mover producto y haya más trigo para el servicio interno. Putin tiene todo bajo control, tal vez lo único que no está bajo control es el tema de la vacuna Covid.

Así las cosas, te dejé un escrito en el que te muestro cómo el populismo repetido no paga, la actividad productiva obedece más las reglas del mercado, y que la volatilidad está en alta utilización, no son tiempos fáciles, los chinos nos han cambiado el juego de la demanda, y La Niña, el orden productivo. Si eso no te alcanza, súmale al dólar que debilitado promueve el incremento de todo lo que cotiza en dólares.

Te deseo felices fiestas y que esta época cuidándonos hagamos un 2021 lleno de potencia.

Animo

aochoa@rjobrien.com