Candidatos a la presidencia de México: la clave para cerrar la brecha de género consiste en colocar a un número predominante de mujeres en puestos de liderazgo y no verlas únicamente como mamás. No lo digo yo sino el World Economic Forum.

En general, Europa nos lleva ventaja en el tema y, en particular, España ha puesto el dedo sobre el renglón durante las últimas semanas.

El pasado 7 de junio, el presidente Pedro Sánchez nombró a 11 mujeres y seis hombres como ministros de Gobierno, convirtiéndose en el primer mandatario español en seleccionar a un número mayor de mujeres que de hombres, en la historia de la democracia de su país. Lo que las llevó a los ministerios no fue una ley de cuotas establecida en la Constitución sino sus capacidades.

A todas ellas el presidente Sánchez les encomendó asuntos fundamentales para el desarrollo del país y, en algunos casos, su visión feminista les facilitará la resolución de problemas. Por ejemplo, Carmen Calvo es la nueva vicepresidenta. Sobresale por su experiencia en cultura, pero también porque presidió la Comisión de Igualdad en el Congreso. Sus principales retos son la erradicación de la violencia machista y lograr una ley de igualdad salarial.

Meritxell Batet estará a cargo de la Función Pública; Magdalena Valerio, de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social; María de Jesús Montero, de Hacienda, y Nadia Calviño, de Economía y Empresas. Esta última tiene la tarea de lograr la paridad de pago en el sector privado.

Dolores Delgado es la nueva ministra de Justicia; Margarita Robles, la de Defensa; Teresa Ribera, la de Transición Ecológica; Carmen Montón, la de Sanidad, Consumo y Bienestar Social; Isabel Celaá, la de Educación, y Reyes Maroto la de Industria, Comercio y Turismo.

La visión de los candidatos mexicanos

Durante el último debate entre aspirantes a la presidencia de México, escuchamos varias propuestas en el bloque de inclusión femenina en la economía, pero la mayoría implica asistencialismo y no empoderamiento: estancias y guarderías, escuelas con horario extendido —como si hacerse cargo de los hijos fuera un tema únicamente de mujeres— y becas para que terminen la secundaria y prepa, pese a que la deserción escolar es pareja a esas edades.

Los estudios del WEF concluyen que, cuando hay mujeres al frente de un equipo, más mujeres son contratadas y son mejor pagadas, lo que a su vez se convierte en un incentivo para que más mujeres quieran trabajar en ese lugar.

“Si la proporción de mujeres en puestos de liderazgo está creciendo demasiado lento y estas posiciones son la clave para cerrar la brecha de género, está claro que lo que se necesita es acelerar la representación femenina en los más altos niveles”, indica el WEF.

En el caso español, la mitad de los cargos que ocupan actualmente las ministras estaban ocupados por hombres, por lo que la señal que manda Sánchez es clara: las mujeres pueden y deben dirigir si queremos dejar atrás los modelos que no funcionaron económica, política ni socialmente... o preguntémosle a Mariano Rajoy.

Pasemos del: “Es la economía, estúpidos”,  que dijo James Carville a: ¡Son las mujeres, estúpidos!