Ayer comenté en este espacio varios aspectos que hacen referencia a la situación actual del mercado de la carne de cerdo a nivel internacional. En esta ocasión presentaré algunos elementos sobre dicho mercado en nuestro país.

Durante la última década en México la producción nacional de carne de cerdo ha presentado un continuo crecimiento, especialmente a partir del 2011. La perspectiva de que continúe la tendencia de crecimiento en los próximos años es favorable.

Se considera que el control de la diarrea epidémica porcina (PED, por su sigla en inglés), mejores medidas sanitarias y el incremento en las inversiones para mejorar la piara permitirán que el número de cabezas enviadas a sacrificio crezca en 7% anual en el 2016; datos del USDA reflejan que se espera que en el 2016 se alcance una piara récord de 10.7 millones de cabezas, derivado del aumento en la productividad (cerdos por vientre), por las mejoras en la genética, a la par de la expansión del pie de cría. Cabe destacar que las granjas comerciales continúan haciendo frente a los desafíos del PED y están operando con estrictas medidas de bioseguridad para controlar su propagación.

De tal forma que el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) prevé que la producción nacional durante el presente año se ubique en 1.36 millones de toneladas. Es decir, se pronostica un crecimiento anual de 3.2 por ciento. Destaca la proyección de crecimiento de 10.0% anual en la producción de Yucatán.

Por otro lado, se estima que para este año el consumo de carne de cerdo en México continuará creciendo para ubicarse en 1.98 millones de toneladas, provenientes en su mayoría de producción nacional.

En relación con el consumo per cápita de carne de cerdo en México, para el 2016 se pronostica que éste se ubique en su mayor nivel en la historia reciente del país, es decir, en 18.0 kg, 17.9 kg por debajo del consumo per cápita de carne de pollo pero 3.8 kg superior al del de carne de bovino. En términos puntuales, el consumo per cápita de carne de cerdo se incrementó, entre el 2006 y 2015, a una tasa media anual de 2.8 por ciento.

En conclusión, la expectativa para el 2016 es que la producción interna de carne de cerdo crezca como resultado de una combinación de mayor disponibilidad de cerdo cebado y mayor peso al sacrificio. Además, se espera que ésta siga siendo una alternativa de menor costo respecto de la carne de res y presente precios competitivos respecto de la de ave.

Finalmente, es importante mencionar que la carne de cerdo continúa ganando la confianza del consumidor como una fuente saludable de proteína animal, es decir, los consumidores son cada vez más conscientes de que los sistemas de producción porcina son tan confiables como los de res y ave.

*José Cuevas es especialista de la Subdirección de Investigación Económica de FIRA.

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