En la reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP), celebrada el 17 de diciembre, se presentó la estrategia de seguridad del presidente Enrique Peña Nieto (2012-1018), pero antes se hizo la crítica a la implementada por el presidente Felipe Calderón (2006-2012).

Ésta se concentra en cinco puntos: 1) la estrategia provocó la fragmentación de los cárteles y se pasó de un sistema de liderazgos verticales a uno horizontal, que los hizo más violentos; 2) no hubo un plan y se improvisó sobre la marcha; 3) las instituciones encargadas de la seguridad estaban desarticuladas e impidió una eficaz coordinación; 4) se registraron altos índices de impunidad en todo tipo de crímenes; 5) la lucha la asumió el gobierno federal y eso evitó que los estados hicieran la tarea que les correspondía.

El diagnóstico se hizo manifiesto en las intervenciones del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y del procurador general de la República, Jesús Murillo Karam. Su relevancia está en dos puntos: es la visión del actual gobierno sobre lo que hizo el anterior en materia de seguridad y, por lo mismo, establece cuáles son las acciones de las que se va a distanciar y cuidar nunca va a repetir.

A partir del diagnóstico se puede concluir que el gobierno: 1) no va a continuar con la estrategia de seguir pulverizando a los cárteles; 2) que actuará en el marco de un plan previamente diseñado; 3) que elevará los niveles de articulación entre las dependencias responsables del tema de seguridad; 4) que trabajará por reducir los niveles de impunidad; 5) que devolverá a los estados la responsabilidad de luchar en contra del narcotráfico y la acción del gobierno federal será solidaria, pero no la central.

Lo anterior establece, por sí mismo, un programa de acción. Algunos de estos temas se contemplan en los seis ejes propuestos en el plan (planeación, prevención, derechos humanos, coordinación, transformación institucional y evaluación), pero otros no están desarrollados o no se hacen evidentes. El primero, no seguir pulverizando a los cárteles, el Procurador habla ahora de la existencia de 60 o 80, es muy claro.

La fragmentación de los cárteles era parte central de la estrategia del gobierno anterior. Es evidente que no dio resultado. ¿Ahora cómo se hará?

La presencia del Ejército y la Armada en las calles como responsable de la lucha en contra del narcotráfico fue también componente fundamental de la estrategia del gobierno anterior. En los actuales seis ejes no hay referencia alguna a las Fuerzas Armadas. El presidente Peña Nieto, días atrás, afirmó que seguirían en las calles mientras no existiera una nueva estrategia de seguridad. Ya existe. ¿Cuál será su papel? ¿Volverán a los cuarteles? Son preguntas que requieren respuestas.

Twitter: @RubenAguilar