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Se buscan “managers cuánticos”

Foto EE: Archivo
A diferencia de la física clásica, que ofrece una serie de comportamientos, reglas y fórmulas que explican de forma casi absoluta el movimiento de los objetos y elementos sometidos a fuerzas mecánicas o electromagnéticas, la física cuántica resulta algo mucho más inquietante e infinitamente más difícil de entender para cualquier no especialista. La física cuántica ve la realidad como una relación de posibilidades.
La metáfora del gato, formulada por Erwin Schrödinger, quizás sea la más conocida y popular para entender en qué consiste. El científico plantea un sistema compuesto por una caja opaca dentro de la cual hay un gato junto con un gas venenoso y una partícula radiactiva con una probabilidad de desintegrarse del 50%. Si esto ocurre, el gas se libera y el gato muere.
Según los principios de la física cuántica, la descripción de este sistema —o el gato para entendernos— sería al mismo tiempo vivo y muerto. Pero una vez abierta la caja el estado del gato sería vivo o muerto.
Pues bien, haciendo un paralelismo con la física cuántica, esta situación es la que están viviendo ahora mismo los CEO, managers y empresas, en el momento de mayor incertidumbre de los tiempos modernos.
Hasta principios de año tenían que gestionar la realidad de las empresas y organizaciones con unas reglas y cambios más o menos predecibles dentro de un rango limitado de posibles futuros: ciclos económicos, innovaciones tecnológicas, legales, demográficas, etc. El trabajo del manager siempre ha sido, a fin de cuentas, evaluar estos cambios en el entorno para asegurar la pervivencia y crecimiento de sus instituciones o empresas adaptándose a la realidad cambiante.
Ahora, sin embargo, se enfrentan a una situación más parecida a las del gato de Schrödinger. Pero en lugar de un gato, lo que está dentro de una caja opaca es el futuro de la economía, de las empresas, por no hablar del modelo de sociedad que nos dejará la pandemia.
Pero a diferencia de las “dos ondas de probabilidad” (posibilidades) del experimento del gato, la caja opaca a la que se enfrentan las empresas en este momento resulta muchísimo más compleja.
¿Cómo se comportará el virus en los próximos meses? ¿Habrá cura o no? ¿Cambiará la forma de consumir de la sociedad? ¿Se volverá a consumir lo mismo? ¿Qué pasará con las prioridades de las personas? ¿Se volverá a circular y viajar en el mundo con la misma tranquilidad? ¿Cómo afectará a los proveedores, trabajadores y clientes? ¿Y a la competencia? ¿Qué consecuencia tendrá en los sistemas políticos? ¿Subirán los impuestos para pagar los costes de la pandémica? ¿Retrocerá la globalización?
Por el momento, gobiernos, empresas y ciudadanos se han confinado y la estrategia económica (y sanitaria) es la famosa “hibernación”. Es decir, mantener las cosas como están por un tiempo siempre que sea posible, mientras la “caja opaca” que es el nuevo futuro próximo comienza a hacerse poco a poco traslucida. El primer paso para intuir la nueva realidad post-Covid19 con más claridad será conocer cómo afecta el virus en la salud de los ciudadanos, y que consecuencias tendrá en la vida a todos los niveles.
El trabajo de los managers (CEO, directores a todos los niveles) se suele concretar en planes estratégicos a unos años vista, generalmente presentados ante inversores y prensa, en base al conocimiento e inteligencia que atesoran las organizaciones y que justifican sus acciones y movimiento. Y los mercados de valores suelen premiar el cumplimiento de esos planes y sus objetivos.
Pero en las próximas semanas, los managers se van a enfrentar a la necesidad de estar valorando, al mismo tiempo, muchos planes estratégicos para la infinidad de posibles salidas que puede tener esta pandemia en el plano económico. Los planes estratégicos de empresas e instituciones van a tener que ser capaces de afrontar un futuro quántico, con múltiples escenarios de realidad posibles.
Algunos managers y gerentes, sin embargo, también puede aferrarse a la certeza que da física clásica, y pensar que todo volverá a la situación anterior después de unos meses.