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Opinión

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¿Qué pasa con la soya?

La soya es una oleaginosa con alto contenido de aceite (20%) y proteína (40 por ciento). El grano y sus subproductos como aceite, pasta y harina son utilizados principalmente para alimentación humana y pecuaria.

Con base en la información del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por su sigla en ingles), la superficie cosechada de soya en México en promedio de los últimos cinco años ha sido de 71,000 hectáreas, con un volumen de producción promedio en este periodo de 119,000 toneladas. Esto es, un rendimiento de 1.68 toneladas por hectárea. Los principales estados productores son Tamaulipas, Chiapas y San Luis Potosí.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), se espera que la demanda mundial de esta oleaginosa para el ciclo 2010/2011 sea de 254 millones de toneladas, mientras que datos del USDA indican que la producción promedio en los últimos cinco años ha sido de 234 millones de toneladas anuales. Por ello, los inventarios mundiales pueden verse afectados.

Así, de acuerdo con información disponible en el mercado, existe una alta posibilidad de que los precios en el ciclo se ubiquen alrededor de 551.15 dólares por tonelada, ubicándose ya en 482 dólares por tonelada para contratos de marzo del 2011 en la Bolsa de Chicago.

A nivel mundial, los principales países productores de soya son Estados Unidos, Brasil y Argentina, con una participación de 82% de la producción mundial. Estos países cultivan y cosechan semillas de soya genéticamente modificadas, resistentes al herbicida que seca las malezas sin afectar la oleaginosa, y obtienen rendimientos promedio de 2.71 toneladas por hectárea.

México consume al año 3.7 millones de toneladas de soya en grano, produciendo menos de 120,000 toneladas anuales. Así, nuestro país es el cuarto importador mundial de soya, con 3.6 millones de toneladas promedio al año.

Ante este déficit y probable repunte de precio, se abre la oportunidad de establecer cultivos de soya en regiones agroecológicas adecuadas y que tienen potencial para producir el grano en forma competitiva.

Por otro lado, sería factible promover con los demandantes de soya la utilización de esquemas de agricultura por contrato y coberturas de precios como una estrategia para asegurar el abasto y administrar los riesgos de volatilidad en precios.

*Milton Morales Páramo es especialista de la Dirección de Análisis Económico y Consultoría de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coinciden con el punto de vista oficial de FIRA.

mmoralesp@fira.gob.mx

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