Muñoz Ledo siempre destacó por su inteligencia. Lo conocí hace muchos años y tuve la oportunidad de compartir con él un espacio en la radio donde pude disfrutar de su enorme cultura, mundanidad y, desde luego, su deslumbrante talento político. Controvertido, audaz, perseverante y de respuestas rápidas y agudas, durante esas interesantes conversaciones nunca dejó de sorprenderme y nunca dejé de aprender de él, estuviera o no de acuerdo con sus puntos de vista.

Por todo esto y especialmente por vivir estos tiempos difíciles, donde la preocupación por la democracia en México aumenta, es que valoré profundamente la lectura de su más reciente libro: El Poder y la República de Editorial Debate.

No es un libro de memorias, no es tampoco uno donde se hace un sereno recuento de todo por lo que se ha luchado al final del camino, no. Es un texto que esta vivo, en pie de lucha, donde nos vamos encontrando con propuestas, razones y argumentos sobre lo que el autor quiere (y muchos de nosotros) para nuestro país en medio de una tormenta que cada vez parece más perfecta. 

Si algo defiende Porfirio vigorosamente es la necesaria pluralidad del país, la libertad de expresión, el respeto al otro y al que no piensa como el gobernante. Su compromiso con la división de poderes y con los órganos autónomos para limitar el poder absoluto aparece una y otra vez a lo largo de estas páginas.

Refrescante y esperanzador resultó para mí también el énfasis de Porfirio por la existencia de las organizaciones sociales, el apoyo al muy extrañado (en estos últimos tres años, especialmente) acceso universal a la ciencia y a la cultura.

Su respeto, como abogado y político al Poder Judicial es una de sus banderas y la importancia que le concede (como exembajador que es) a la política exterior y a los compromisos internacionales de nuestro país, en este mundo globalizado del que no se esconde ni reniega me resultaron estimulantes.

Dedica también parte de sus reflexiones a los derechos de nosotras las mujeres, sin misoginia enmascarada de por medio, y a como combatir la violencia contra nosotras. ¿Qué puedo decir? sus propuestas y consideraciones sobre estos temas me dieron un respiro en estos momentos donde tenemos tanta impotencia y desesperación.

Porfirio se pronuncia en este, su más reciente libro, por el respeto a la diversidad sexual, se decanta por la protección al medio ambiente y el uso de las energías limpias. En fin, es un político, como siempre lo ha sido de izquierda, actualizado y atento a los nuevos paradigmas del siglo XXI. Porfirio no se dobló ni envejeció.

Digamos que más allá de todo lo que piensa y dice y mucho más allá de las enormes discrepancias con su partido (al que aún pertenece) Morena, Porfirio sigue siendo el mismo y eso me entusiasma y causa mi admiración. Ni el tiempo, ni la 4T han logrado que firme su rendición.

Este sábado 27 de noviembre en la FIL de Guadalajara, la Feria del Libro más importante de Latinoamérica y una de las Ferias más importantes del mundo, tendré el privilegio de moderar la mesa en la presentación de su libro: El Poder y La República, ahí podré escuchar y saludar emocionada al autor, un político igual de temerario que siempre, igual de tozudo que hace años, un Porfirio al que el tiempo no tocó. Bravo.

Tere Vale

Psicóloga

Columna invitada

Psicóloga, conductora, escritora, comentarista de Grupo Fórmula.

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