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Opinión

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¿Por quién doblarán las campanas?

Joe Biden ya entró a la sustancia de la campaña electoral al declarar: “Trump enjaula a los inmigrantes, destruyó nuestra salud y nuestra economía”. Ha planteado igualdad racial y de género.

Su candidatura se fortalece al incorporar a Kamala Harris como vicepresidenta, una mujer de color y posición política de centro. Con ello se está reconociendo a las minorías y hay un intento de integración, base para la cohesión social.

De frente a la realidad, el nuevo gobierno, si ganan los demócratas, tendrá la posibilidad de realizar una política migratoria, sustentada en el realismo económico, la cual se ha venido posponiendo por décadas. La ofreció Barack Obama y no cumplió. En vez ello se convirtió en el rey de las deportaciones. Con Trump, la migración ha tenido una narrativa de horror. También ignoró iniciativas importantes para resolver la problemática de Centroamérica.

Sobre el muro, el presidente del Partido Demócrata, Tom Pérez, de familia de origen dominicano, expresó su opinión en los siguientes términos: ”Es el más monumental desperdicio de dinero”. La posibilidad de extender el muro seguramente será ignorada, por muchas razones, entre otras por la depresión económica que vive Estados Unidos.

Con la crisis sanitaria que ha tenido un pésimo manejo con Trump, se necesitará de un cambio importante, coordinándose positivamente con la Organizacion Mundial de la Salud, que Trump ha despreciado, con los gobiernos europeos y, dentro del país, con los gobernadores y alcaldes que han sido, ante la indiferencia de Trump, los que han asumido la responsabilidad.

En la economía ha sido evidente que se ha manejado bajo el principio de dejar hacer, dejar pasar, lo que ha significado marginar la mano visible del Estado. Los desempleados aumentan y emerge la frustración social.

América Latina ha estado abandonada por Trump. En vez de cooperación, amenazas. Con una administración demócrata, hay apuestas de que podrían mejorar las relaciones.

Recordemos que los gobiernos de Estados Unidos, particularmente a partir de Kennedy se caracterizó por dos líneas, una suave y otra dura. En la línea suave se pudo tener apoyo con la Alianza para el Progreso. después ocurrió la aceptación del gobierno estadounidense de los acuerdos del Grupo Contadora para la pacificación de Centroamérica; posteriormente, el apoyo financiero del gobierno de Clinton al gobierno mexicano bajo la presidencia de Ernesto Zedillo.

América Latina está necesitando ahora el apoyo internacional para hacer frente a la crisis sanitaria motivada por la pandemia del Covid-19, misma que ha tenido una evolución desafortunada dada la precariedad de los servicios sanitarios. A ella se suma la crisis económica por la falta de recursos que dificulta la expansión de la producción y el empleo.

No menos importante es la crisis de definición que está urgiendo América Latina para dar inicio a un proceso de desarrollo económico y social. Para ello resaltan prioridades como son las siguientes: lograr mayores niveles de crecimiento económico, que sean sostenibles y con fuentes diversificadas de financiamiento; consolidar las instituciones de gobierno, así como el Estado de derecho, que permita limitar el poder; disminuir la enorme desigualdad social, fuente de inestabilidad y desconfianza.

smota@eleconomista.com.mx

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