Opinión

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Por qué importa la calificación crediticia de un país

La calificadora Fitch recortó la calificación de la deuda soberana de México desde un nivel de “BBB” a “BBB-” con perspectiva Estable.
La calificadora Fitch recortó la calificación de la deuda soberana de México desde un nivel de “BBB” a “BBB-” con perspectiva Estable.
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Por Raúl Martínez Solares

La forma de ganar una buena reputación es esforzarse por ser aquello que deseas parecer.

Sócrates.

La calificadora Fitch recortó la calificación de la deuda soberana de México desde un nivel de “BBB” a “BBB-” con perspectiva Estable. Ello se suma al recorte de calificación que había realizado previamente en este año Standard & Poor’s, también a “BBB” y a la que probablemente veamos en las siguientes semanas por parte de la calificadora Moody’s. Si Fitch baja un nivel más en el futuro la calificación, México perdería para esa calificadora el grado de inversión y consecuentemente, la deuda de su gobierno recibiría el trato de bono chatarra.

Pero ¿en que nos afecta a las familias un recorte de esta calificación?

Las agencias calificadoras son instituciones privadas cuyo propósito es calificar el riesgo de impago de países o compañías en su carácter de emisores de deuda. Dicha calificación analiza (entre otros factores) la situación económica y financiera, así como las decisiones y orientación de política económica, fiscal y monetaria y, el efecto de factores del entorno económico, financiero, pero incluso también de lo político o social, para medir la capacidad para cumplir las obligaciones derivadas de la colocación de deuda. En cierta forma es la “reputación” de pago.

Por ello, una disminución de la calificación no es sino el reconocimiento de que las condiciones son ahora más adversas y por lo tanto aumenta la probabilidad de incumplimiento de obligaciones.

En el caso de esta última degradación que sufrió México, si bien se inscribe dentro de los efectos económicos de la pandemia, es indispensable entender que ya estaba prevista incluso antes de la emergencia sanitaria, como resultado de una serie de factores internacionales (comercio mundial o precio del petróleo) e internos como la orientación y decisiones del actual gobierno.

Lo que una reducción de la calificación implica es que el gobierno, al colocar deuda, por tener una calificación menor tendrá que ofrecer una tasa de interés más alta para que los compradores de dicha deuda acepten correr el riesgo implícito mayor. Y aunque alguien pudiese pensar que el gobierno actual ha señalado que no se va a endeudar más, ello de alguna manera se refiere a su intención de aumentar su proporción de endeudamiento. Todos los países requieren de manera casi cotidiana hacer nuevas emisiones de deuda, ya sea para financiar nuevos proyectos o para refinanciar deuda que va venciendo o que por sus condiciones conviene buscar plazos más largos para su pago.

Y el que al gobierno le cueste más la colocación de su deuda, implicará que tendrá que canalizar más recursos al pago de su servicio y, consecuentemente, tendrá un margen menor de recursos para proyectos prioritarios (o como ahora incluso los no prioritarios).

La calificación de riesgo crediticio de un país se convierte además en una especie de techo para las emisiones de deuda de las empresas. Si la calificación para el gobierno baja las empresas al colocar deuda tendrán también en principio que pagar una tasa de interés mayor y el financiamiento de sus proyectos de crecimiento o el refinanciamiento de su medida resultarán más onerosas.

Adicionalmente, los grandes fondos de inversión tienen reglas que les impiden invertir en deuda gubernamental inferior a cierto grado de calificación. Por ello, reducciones de la calificación pueden llevar a que salgan a vender esa deuda, afectando el mercado de bonos en nuestro país.

Las calificadoras únicamente reconocen la capacidad de pago de un gobierno, incluso en condiciones adversas como las presentes. No se trata de una visión “neoliberal”; se trata de un tema con implicaciones y consecuencias prácticas para todos.

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Raúl Martínez SolaresEl autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO...

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