La liquidez representa la cualidad de los activos para ser convertidos en efectivo de forma inmediata, sin pérdida significativa de su valor

Pensemos en una persona de alto patrimonio, por ejemplo, un alto ejecutivo en una empresa global. Tiene activos por 20 millones de pesos y deudas por 1.5 millones. Su patrimonio, en este ejemplo simplificado, sería de 18 millones y medio de pesos (lo que tiene, menos lo que debe).

Ahora bien, entremos un poco más en detalle. Del total de sus activos, la mitad (10 millones) es el valor de su casa, que está completamente pagada y libre de hipoteca. Luego tiene 7.8 millones en opciones otorgadas por su empresa, que madurarán hasta dentro de cinco años (no las puede vender). Otros 2 millones los tiene invertidos en acciones de otras empresas, que cotizan en Bolsa. En bancos sólo tiene 200,000 pesos y eso porque le acaban de depositar su salario.

Ahora bien, resulta que esta persona tiene que pagar, mañana, parte de su deuda por 500,000 pesos. De lo contrario, empezarían a correr intereses moratorios y su historial crediticio sería afectado.

Es claro que, a pesar de su alto patrimonio, esta persona tiene una liquidez limitada que no le permite enfrentar sus compromisos financieros. Es decir: está en problemas, a pesar de tener mucho dinero.

Claro: podría liquidar parte de sus inversiones en Bolsa y listo, aunque quizá no sea el mejor momento para hacerlo y tenga que asumir una pérdida. Tendrá que hacerlo para librar el compromiso, aunque no sea ideal.

Este ejemplo ilustra que, sin importar el tamaño de nuestro patrimonio, siempre debemos tener cierta liquidez que nos permita cubrir nuestros compromisos financieros y además, otro tipo de eventualidades que podrían suceder en la vida (de ahí el fondo de emergencias, que dicho sea de paso, debe estar disponible y accesible en todo momento).

Hagamos un paréntesis para decir que la liquidez representa la cualidad de los activos para ser convertidos en efectivo de forma inmediata, sin pérdida significativa de su valor. Esto último está resaltado porque es importante. Por eso mismo la inversión en acciones, a pesar de que uno podría liquidarlas en poco tiempo, no se considera parte del patrimonio líquido: están sujetas a una fuerte volatilidad.

La falta de liquidez puede afectar a las personas de muchas y muy distintas maneras. Por ejemplo:

1. Nos podría obligar a vender nuestras inversiones en el peor momento. En México sabemos de esto, y sabemos mucho: el crack bursátil de 1987 en donde el valor de las acciones cayó 70% de forma súbita, o bien la crisis financiera del 2008, que provocó caídas similares.

De hecho, aunque ya hace mucho tiempo, quiero recordar un poco lo que sucedió en 1987, porque es una lección que no se nos debe olvidar. En ese entonces, la Bolsa Mexicana de Valores estaba teniendo un crecimiento espectacular y mucha gente se sintió atraída por los rendimientos (sin pensar en los riesgos). Así, hubo gente que hipotecó su casa para invertir ese dinero en la Bolsa, con la esperanza de multiplicarlo. Metían ahí la colegiatura de sus hijos para sacarlo, con rendimientos, unos días después. Y funcionaba, porque todo mundo se olvidó de los riesgos.

Fue una burbuja enorme y cuando se rompió, la caída fue estrepitosa. Muchos lo perdieron todo, porque se asustaron, pero también porque necesitaban disponer de sus recursos (había que pagar la hipoteca, las colegiaturas de los niños) y tuvieron que vender sus acciones, en el peor momento. Vale la pena también recordar que un año después, el mercado estaba totalmente recuperado.

2. No poder enfrentar con éxito situaciones de emergencia. Si no contamos con un nivel suficiente de liquidez, por más alto que sea nuestro patrimonio, no podremos enfrentar con éxito situaciones de emergencia. En casos así, mucha gente se endeuda desproporcionadamente (usa la tarjeta de crédito “para emergencias”) o tiene que empeñar algún objeto valioso.

3. No poder aprovechar oportunidades valiosas. Muchas veces salen oportunidades de inversión atractivas, pero que requieren tener liquidez para aprovecharlas. Quienes se han ocupado de mantener un porcentaje líquido en su portafolio de inversión tienen una mayor posibilidad de hacerlo. No debemos olvidar también que muchos patrimonios importantes se han formado, precisamente, por aprovechar las oportunidades que nos brindan las crisis (podemos encontrar verdaderas gangas en el mercado accionario o de negocios, en esos momentos).

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com