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Opinión

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Perpetuar la pobreza deteriorando la educación

En el documento denominado La educación en un mundo tras el COVID. Nueve ideas para la acción pública, la UNESCO pone de relieve la urgencia de repensar la educación en todas sus facetas. En dicho documento se parte de la idea de plantear el fortalecimiento de la educación como un bien común, es decir, entender que la misma representa el asidero sobre el cual se superan todas las desigualdades, siendo que dicho fortalecimiento no podría darse ya hoy, sin pensar en las mejores alternativas de conectividad y acceso al conocimiento e información en donde los estudiantes puedan colmar su derecho a la educación teniendo como primordial herramienta el uso de las nuevas tecnologías.

Este documento contrasta significativamente con lo acontecido en México los últimos 18 meses respecto a nuestro modelo educativo. Durante este tiempo tuvimos la oportunidad de aprender que la anquilosada forma de entender la educación debía de transformarse. Dicha transformación no está sujeta a una simple virtualidad o presencialidad sino que la misma, debe estar anclada a procesos integradores de la información en conocimiento y desde luego a partir del uso de las herramientas tecnológicas que nuestra actualidad nos otorga.

En un sano ejercicio de política pública nuestro gobierno debió aprender que las condiciones actuales de miles de escuelas por todo el país son insalubres, son obsoletas, pero también ya no significan un espacio que le permita a los niños o adolescentes lograr superar la desigualdad que plantea la UNESCO. Tal parece que nuestro gobierno sólo pausó el tiempo y sin ningún tipo de aprendizaje lanza a millones de menores a un esquema educativo paupérrimo que los condenará generacionalmente a la pobreza pues, no desarrolló ni en planteles ni en el proceso enseñanza aprendizaje, condiciones necesarias para incorporar las nuevas tecnologías como una herramienta clave para la superación y la movilidad social.

Es claro que la conectividad, las nuevas herramientas tecnológicas y el acceso a canales de híper información en las escuelas no son prioridad de este gobierno, sobra revisar la reciente publicación en días pasados de lo que llamó su “estrategia digital nacional 2021-2024” donde con tristeza observamos que no existe una agenda vinculada a la superación de las desigualdades a través de las herramientas tecnológicas en la educación. Dicho documento ni es estratégico, y poco tiene que ver con un proceso real de digitalización. Los más afectados claramente serán los niños y adolescentes de miles de escuelas los cuales seguirán recibiendo una educación muy inferior respecto de lo que sucede en algunos planteles escolares privados donde la incorporación de estos desarrollos tecnológicos se ha vuelto esencial. Siendo un gobierno que busca erradicar la pobreza y la desigualdad lanza un mensaje contradictorio al sentar las bases para profundizarlas más.

Por si ello fuera poco un número importante de niños han quedado en casa teniendo como única alternativa la educación por televisión y privándolos de posibles asesorías o acompañamiento por parte de sus profesores pues, en 18 meses, no pudimos prepararnos para un regreso escalonado, híbrido o simplemente gradual. Si la profundización y el rezago educativo que señalamos anteriormente nos deben de preocupar, la deserción escolar que supone y supondrá el alejamiento de todos estos niños del aula, está siendo ya significativo y contribuirá de igual manera a profundizar, en este grupo de menores, la desigualdad de oportunidades en un futuro.

Empobrecer el sistema educativo impacta sustancialmente en la forma que en un futuro nos relacionemos públicamente. En unos años todos estos niños y adolescentes tomarán decisiones públicas. Un buen sistema educativo forma personas no sólo para tener un bienestar personal, sino que forma personas para integrarse socialmente aportando lo mejor de ellos a la comunidad. El deterioro de la educación repercute sustancialmente en el deterioro democrático, en el deterioro de la discusión pública, en el deterioro del bien público. ¿Será la intención de este gobierno de claro signo populista propiciar dichas condiciones para perpetuar una pobreza que le sea rentable? La respuesta a ello se la dejo al lector.

*El autor es Doctor en Derecho. Actualmente es director de la Licenciatura en Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores de México. Preside la Asociación Cooperación Iberoamericana de Transparencia y Acceso a la Información. Autor, coautor y coordinador de 15 libros en materia de libertades informativas.

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