En el momento en que se despedía el espíritu de don Benito Juárez, Andrés Manuel sintió un leve ventarrón. Pensó, ahora ya sé lo que el viento le hizo a Juárez: lo desapareció.

Apenas se calmó la ventisca –hagan de cuenta la de la Rosa de Guadalupe- y desapareció el Benemérito; volvieron a escucharse ruidos extraños, esta vez se oían cascos de caballos que al paso se hicieron presentes y al galope se alejaron hasta desaparecer. La estancia volvió a cubrirse de niebla, cuando ésta comenzó a disiparse, la figura de un hombre comenzó a delinearse, éste era bajo de estatura, vestía de frac y con sombrero de copa, que se quitó en cuanto se hizo completamente visible; una calvicie prematura, un espeso bigote y una barba de candado le hicieron ver al tabasqueño que se trataba de don Francisco Ignacio Madero.

¡Don Francisco! –exclamó con admiración el huésped del Palacio Nacional. Es un honor su visita, precisamente acaba de retirarse don Benito.

Querrás decir su espíritu, su espectro o su fantasma, nos pusimos de acuerdo para visitarte esta noche.

¿Cómo? ¿Usted conoce a don Benito Juárez?

Lo conozco desde antes que yo desencarnara que es como los espiritistas le decimos a la muerte. Una noche en una sesión en la casa de la señorita Josefina O’Brein, una de las mejores médiums que conocí, el espíritu de don Benito, a través de ella, me dijo una frase premonitoria: “La mancha en el honor no la restaura ni la muerte... porque el recuerdo pasa de generación en generación”.

Me parece una frase certera y, como usted dice, presagiaba lo que después le haría el traidor Victoriano Huerta.

Imagínate con ese antecedente cuando yo pasé al mundo de los invisibles, así le decimos al mundo de los espíritus, lo busqué y nos hicimos amigos. Por cierto, no sé si te lo comentó, pero está enojado y molesto porque, según supimos, le entregaron a Laura Bozzo, en una sala del Congreso de la Ciudad de México, la medalla Benito Juárez.

No me dijo nada cuando platiqué con él o mejor dicho con su fantasma.

Pues a don Benito no le pareció bien que una medalla que lleva su nombre se le entregara a una mujer tan truculenta como la tal Laura Bozzo. Por cierto, en el mundo de los invisibles cuando queremos hacer desatinar al indio de Oaxaca le decimos: “Que pase el desgraciado”. Pero no vengo aquí a platicar chismes. Tengo que reclamarte varias cosas, Andrés Manuel.

¿Cómo qué?

Como haber quitado de la papelería oficial de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes el lema por el que tanto luché y di la vida: “Sufragio efectivo, no reelección”.

Fue un error que ya se subsanó.

Te daré el beneficio de la duda: fue un error pero, ¿por qué ocurrió? ¿Cuál era el objetivo final de la supresión? Sucedió en una dependencia subordinada a ti y los que estamos en el más allá hemos percibido cómo en el más acá nomás tus chicharrones truenan. No se mueve nada sin tu anuencia. Lo mismo sucede con la llamada Ley Bonilla que es antidemocrática.

Yo no me he pronunciado a favor de esa ley.

Tú no, pero Morena sí y sabemos quién es el verdadero jefe de ese partido. Además, ¿qué es eso de estar firmando ante Notario Público que no te vas a reelegir?

Es para que la sociedad tenga la seguridad de que mi intención es la de gobernar sólo en el período constitucional para el que fui elegido.

Pero firmar ante un Notario Público es un acto unilateral que no te compromete, de manera legal, a nada. Ahí tienes a Peña Nieto que firmó ante Notario 266 compromisos y no cumplió ni la mitad. A ocho meses de haber recibido el gobierno hablar de reelección abre la puerta a la sospecha. También un Gobernador de tu partido y un Congreso de mayoría morenista promueven la Ley Garrote en Tabasco. ¿Te imaginas si esa ley hubiera existido cuando protestaste por el triunfo electoral de Madrazo? ¿Verdad que no es lo mismo ser borracho que cantinero? Otra cosa, tu relación conflictiva con la prensa...

Bueno, es que algunos medios no se portan bien conmigo.

Mira, modestia aparte, si alguien fue atacado por la prensa fui yo porque suprimí los subsidios que los periodistas percibían durante el porfiriato. Fui criticado y caricaturizado acremente. Pero yo aguanté en nombre de la libertad de expresión. En cambio tú, ¿qué es eso de llamar prensa fifí a los medios que no están de acuerdo con tus propuestas?

Es que esa prensa está subsidiada por mis adversarios, los conservadores que no quieren que yo acabe con la corrupción.

Eso sí te lo aplaudo, tu deseo auténtico de acabar con esos males que corroen a México como son la corrupción y la impunidad, pero tienes que ser drástico y no tener contemplaciones con nadie. Y a propósito te voy a decir lo que un día, a ese respecto, me dijo don Luis Cabrera: “Resulta mucho más peligroso para un organismo que padece un proceso infeccioso abrirle una herida y no desprender del todo el tejido enfermo”. Te lo dejo de tarea.

El fantasma del Apóstol de la Democracia regresó a su mundo, al mundo de los espíritus.

Manuel Ajenjo

Escritor y guionista de televisión

El Privilegio de Opinar

Guionista de televisión mexicano. Conocido por haber hecho los libretos de programas como Ensalada de Locos, La carabina de Ambrosio, La Güereja y algo más, El privilegio de mandar, entre otros.