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No contrates un producto financiero que no entiendas (I)
Hace algunas semanas escribí acerca de por qué no debes invertir tu dinero en algo que no entiendas, porque eso implica arriesgar tu dinero de manera innecesaria. Por el contrario, es importante comprender primero cómo funciona, cuáles son los riesgos y su rendimiento potencial, si hace sentido incorporar ese instrumento a tu portafolio y cómo lo afecta. En otras palabras: tomar decisiones informadas.
Sin embargo, el mismo concepto puede extenderse a cualquier otro aspecto de nuestras finanzas personales. Es muy triste ver que las personas contratan productos financieros sin tener la menor idea de cómo funcionan, ni cuánto les cuestan. Muchas personas tampoco leen el contrato, por lo cual no conocen cuáles son los derechos y obligaciones de cada una de las partes.
Entonces, mucha gente no sabe cómo se calculan los intereses de los créditos que toman (en general es sobre saldos insolutos) o si tienen derecho a hacer pagos anticipados (algunos no los permiten a menos que sea para liquidar el préstamo en su totalidad). Otros no tienen ni la menor idea de cuánto les cobra el fondo de inversión en el que invierten su dinero (o en qué está realmente invertido su dinero). Sin mencionar la cantidad de personas que contratan seguros que no son adecuados a sus necesidades, sólo porque son más baratos.
Este fin de semana me llegó el caso de un lector quien compró un vehículo financiado, tuvo un accidente y fue pérdida total. La aseguradora indemnizó el valor comercial de la unidad menos el deducible correspondiente, pero este monto no alcanzó a cubrir el total de la deuda. Ahora la financiera le exige liquidar la diferencia (el saldo restante) en su siguiente fecha de pago. Me pedía apoyo con esto, considerando injusta la exigencia de la financiera.
Le pregunté: ¿qué dice tu contrato? No lo había leído. Le expliqué que por lo general, los créditos automotrices incluyen una cláusula que dice que en caso de pérdida total de la unidad, el saldo es exigible de inmediato. ¿Por qué hacen esto las financieras? Porque el objeto de un crédito automotriz es el auto (también es la garantía). Al haber pérdida total, el objeto deja de existir, por lo cual el contrato también tiene que extinguirse (y la obligación saldada).
En ese caso lo único que está haciendo la financiera es actuar precisamente según lo que dice el contrato, lo que ambas partes acordaron. No es injusto, no hay mala fe y no hay ningún abuso.
De hecho, casi todas las malas experiencias que se dan con empresas financieras se dan precisamente por hacer eso: por no saber lo que estamos comprando ni cómo funciona el producto. Por hacerlo “a ciegas” o simplemente por confiar en la persona que nos lo vendió. Incluso por aceptar el crédito que nos ofrecen en un cajero automático o por teléfono, sin conocer sus términos y condiciones en su totalidad.
Por eso es tan importante la educación financiera, tener un conocimiento básico sobre cómo funcionan en general los créditos, los instrumentos de inversión o los seguros. Mucha gente les tiene miedo, porque escucha a veces palabras rimbombantes, pero la realidad es que es muy sencillo. La cultura financiera puede ahorrarnos muchos dolores de cabeza, pero saber leer y entender lo que estamos firmando también. En la siguiente entrega hablaremos más de esto.

