No al matrimonio igualitario entre personas que comen carne . Así lo proponemos los veganos que promovemos la filosofía de dejar vivir a todo ser vivo en paz siempre y cuando no atente contra nuestras creencias.

El matrimonio entre personas que comen carne atenta contra la familia en diversas instancias. Primero, porque los carnívoros promueven una ideología del omnivorismo en la que supuestamente todos los seres humanos podemos comer todo tipo de carnes, sin distinguir si es cerdo, res, pavo o conejo, leche de vaca o queso. Esta ideología promueve sin duda el individualismo y el poco respeto a todos los seres de la creación. En este sentido, un niño podría confundirse por el poco criterio que podría tener a temprana edad, en el que en lugar de comer una salchicha vegana, consumiría por error una salchicha de cerdo o de pavo. El niño no tiene las papilas gustativas suficientemente desarrolladas para poder distinguir entre un sabor y otro, y lo que es peor, le podría tomar gusto al sabor de la carne, lo que va en contra de nuestra filosofía de respeto a todo ser vivo y a su derecho de no ser sacrificado para matanza humana.

Nosotros respetamos a los carnívoros. No es carnivorofobia, de veras. Es una cuestión más de que no comulgamos con su estilo de vida disoluto, en el que un bife de chorizo lo acompañan de un Malbec, y ya todos sabemos los bajos instintos que despierta el vino. Es más, aceptamos que haya asadores y parrilleros, sólo no los queremos alrededor nuestro, contaminando a nuestros niños con esos olores que desprende la parrilla, el chirriar del tuétano cociéndose ni el ahumado de sus cortes. Eso no puede sino atraer a nuestros hijos veganos y puros a un mundo de perdición donde la carne se devora con sangre derramada por su cocción.

Ya lo decía la sagrada escritura: Y los que están en la carne no pueden agradar a Dios (Romanos 8:8). No es un designio de nuestro grupo; más aún, es un designio divino. ¿Nosotros quiénes somos para ir contra la voluntad de Dios? Repetimos que los queremos y respetamos, pero no se metan con nuestros hijos. El lobby carnívoro, que opera mundialmente tirando de los hilos de los gobiernos y autoridades, ha propuesto que en las escuelas se enseñe el plato del bien comer. El plato, promueve el consumo de proteínas provenientes de la carne, e inclusive, muestra imágenes gráficas explícitas de un pez muerto, una pata de pollo, y lo que parece ser, un corte de carne de res junto a un pedazo de queso. Mis hijos deben comer proteínas, pero yo se las daré en forma de leguminosas, no de animales muertos. El gobierno quiere educar a mis hijos, pero a mis hijos los educo yo, respeta mi decisión.

Incluso biológicamente, estamos diseñados para no comer carne. Si promovemos la ideología del omnivorismo del carnívoro, tendríamos colmillos largos como tigres para poder destazar un corte de carne crudo. ¿Cuándo ha visto usted a un humano poder destazar con sus colmillos un corte de carne crudo? Si pudiéramos tomar leche y queso, no habría tantos intolerantes a la lactosa, y los hay. La biología no se equivoca.

Respetamos a los carnívoros y los invitamos a tener una vida de abstención de la carne. Si ustedes quieren, júntense, pero no tengan hijos en los que perpetúen su gusto por la carne, queso ni leche. Tampoco pidan que eso se llame matrimonio, pues resulta una aberración de la carne, simple y llanamente.

Atentamente, El colectivo en pro del veganismo, en contra de la carne, el queso, la leche y todas esas cosas sabrosas .

¿A usted le parece absurdo? A mí sí. Que vivan los omnívoros, veganos, vegetarianos y carnívoros.

Reivindico vivir plenamente la contradicción de mi tiempo, que puede hacer de un sarcasmo la condición de la verdad . Roland Bartres.

@Lillie_ML

Liliana Martínez Lomelí

Columnista de alimentación y sociedad

PUNTO Y COMO

Columnista de alimentación y sociedad. Gastronauta, observadora y aficionada a la comida. Es investigadora en sociología de la alimentación, nutricionista. Es presidenta y fundadora de Funalid: Fundación para la Alimentación y el Desarrollo.

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