La vida humana no tiene precio. Es frágil, misteriosa, y no renovable. De ahí el que me parezca importante decir que el costo del Covid-19 en México se ha desbordado, porque nos ha dejado más muertos que las guerras de nuestro país.

De ese tamaño es la magnitud del conflicto en el que nos encontramos desde hace un año, y aun que las cifras oficiales arrojen un total de 194,490 a la fecha, no hay que descartar el hecho de que podrían ser muchísimos más.

Porque no sólo hay que partir de la base de que ocupamos el último lugar de los países de la OCDE en la aplicación de pruebas para la detección del virus, sino también hay que recordar la discrepancia en el número de víctimas que presentó el INEGI con respecto a los de la Secretaria de Salud, siendo aproximadamente 45% más elevada que los que se reportan diariamente, y no echar a saco roto los estudios que demuestran que en el 2020 tuvimos un exceso de mortandad del 40.2 por ciento.

Ustedes saquen las cuentas.

No obstante, es imposible negar que la dimensión es enorme y que la tragedia aumenta cuando se observan las cifras en perspectiva, y se comparan con los de las guerras por las que ha atravesado nuestro país lindo y herido.

No existen cifras precisas con respecto a los decesos que ocurrieron durante la Guerra de Independencia, pero se estima que en los once años que duró, murieron entre 250,000 y 500,000 mil mexicanos.

Con la pandemia apenas llevamos uno y si le hacemos caso a la tendencia revelada por el INEGI, estaríamos hablando de aproximadamente 282,010 decesos. Por decir lo menos.

Otro ejemplo que vale la pena poner sobre la mesa por la importancia que conlleva, es el de la intervención estadounidense en México, que se llevó a cabo de 1846 a 1848, y que fue cuando acabamos perdiendo el 55% de nuestro territorio.

Durante esos dos años, se calcula que murieron aproximadamente 25,000 soldados mexicanos. Cifra que alcanzamos en junio del año pasado, a tan sólo tres meses de la llegada del Covid-19.

Finalmente, durante La Revolución Mexicana que inició en 1910 y que acabó en 1921, se calcula que aproximadamente 1, 400, 000 mexicanos perdieron la vida. Estamos hablando de 11 años de conflicto, que si es comparado en perspectiva con el que estamos viviendo hoy, se vuelve sorprendentemente minúsculo.

Porque si multiplicamos por 11, los números que la Secretaría de Salud arroja al día de hoy, llegaríamos a un total de 2,139,390. Mientras que si partimos de la base de las cifras presentadas por el INGEI, llegaríamos a un total de 3,102,110 vidas mexicanas perdidas.

Todo es cuestión de perspectiva, y lo que estas cifras arrojan, es la intachable verdad que hace del Coronavirus, el “extraño enemigo” más letal, en haber profanado nuestro suelo.

En tan sólo un año, el virus ha demostrado ser más mortífero que tres de nuestros conflictos bélicos más simbólicos, e incluso más dañino que el narcotráfico. Porque en 13 años que duró la denominada guerra contra estas organizaciones criminales, se calcula que perdieron la vida 250,000 mexicanos.

Número que podríamos alcanzar en 183 días, si seguimos con el promedio de 300 muertes diarias que la Secretaría de Salud calculó a finales de Octubre del año pasado.

La historia mundial ha confirmado que la parte más importante de las tragedias ocurre cuando se dimensionan las pérdidas. Porque la tristeza puede hacer cuentas, y me parece que en México salimos perdiendo, cuando nos damos cuenta que el Coronavirus nos ha robado más vidas que las guerras. 

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie

Stephanie Henaro

Profesora de Geopolítica

El último en salir apague la luz

Analista y comentarista mexicana. Estudió la licenciatura en relaciones internacionales en el Tecnológico de Monterrey CCM y en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences-Po). Cuenta con una especialidad en política exterior rusa por el MGIMO de Moscú y una maestría en Geopolítica, Territorio y Seguridad en la Universidad de King’s College London en Inglaterra.

Lee más de este autor