El reciente robo reportado de vacunas anti influenza denunciado en el IMSS -y que derivó en una alerta de parte de Cofepris- agranda el ambiente de nerviosismo en que los mexicanos vivimos desde hace meses en medio de la más severa pandemia de la historia moderna mundial.

Así que amerita tener claro el panorama sobre cuáles son las vacunas anti influenza que están llegando formalmente al mercado público y al privado para no confundirse y evitar riesgos ante una posible oferta de vacunas de contrabando, falsificadas o robadas, que aunque pudieran ser originales seguramente sufrieron mal manejo en su traslado y, por lo tanto, no tienen garantía alguna de ser eficaces.

Hablamos al respecto con Fernando Sampaio, director general de Sanofi, la farmacéutica francesa que es desde hace años el único proveedor de vacunas contra influenza para el sector público mexicano porque hay una alianza multianual de conveniencia mutua que incluye la fabricación al 100% en los próximos años.

Nos explica que, en efecto, este año han tenido denuncias de robo e indicios de falsificación de sus vacunas vaxigrip que es la versión trivalente que le venden al sector público mexicano. En años anteriores el problema era robo hormiga dentro de las mismas instituciones públicas pero eso se ha ido controlando, y ahora ante la sobredemanda han surgido robos de lotes completos.

De ahí que, nos hace ver Sampaio, la gente debe tener bien presente que Vaxigrip es una vacuna 100% segura y de calidad, pero sólo se aplica en IMSS, ISSSTE, Insabi y cualquiera de los centros o clínicas del sector gubernamental. Si se la ofrecen en venta en cualquier otro lado, incluido en sitios en internet o tianguis, hay que huir porque es una vacuna robada o una versión falsificada, y lo más probable es que no sea segura. Las vacunas deben mantenerse todo el tiempo en refrigeración hasta el momento de su aplicación, y si pierden esa cadena fría hay riesgo de deterioro y alteración de su efecto.

De esta vacuna Vaxigrip, Sanofi prevé terminar entregando a México de 35 a 36 millones de dosis. Ya tiene varias semanas que entregó las primeras 16 millones a Birmex y de hecho empezaron a aplicarse a mediados de octubre. Otros 7 millones están en proceso de ser liberadas por Cofepris; y entre 12 y 13 millones adicionales llegarán en las siguientes semanas, de manera que entre noviembre y diciembre se habrán terminado de aplicar.  

Considerando que somos más de 120 millones de habitantes, es obvio que el número es insuficiente, pero el director de Sanofi nos expone que es una cantidad mucho mayor que otros años, y hay que reconocer una cosa. Que con todo y los tropiezos que impuso la pandemia, sí lograron empezar su aplicación oportunamente e incluso dos semanas antes que en 2019, y eso porque las autoridades de Salud sí lo solicitaron oportunamente a Sanofi como proveedora.

Aparte, se anticiparon bien a solicitar una cantidad mayor que en años anteriores (se pidieron 34 millones en vez de los 32 millones de 2019), y ello lo hicieron desde hace un año sin saber que venía la pandemia. Gracias a ello y a la alianza con la farmacéutica francesa que le ha dado prioridad a México, es que no se reducirá nuestra cantidad de inmunizaciones de influenza -por el contrario- como sí está sucediendo con otros países ante la sobredemanda mundial.

¿Y la vacuna del mercado privado?

En el mercado privado es otra historia. Ahí hay otros proveedores aparte de Sanofi, pero no se sabe cuántas estarán llegando pues tradicionalmente es muy pequeña esa demanda dado que las instituciones públicas cubren a toda la población de mayor riesgo. La de Sanofi para el segmento privado se llama Fluzone, es tetravalente, y estima llegarán entre noviembre, diciembre y enero unas 200,000 dosis de esta vacuna -la misma cantidad que en el 2019. 

La cantidad luce decepcionante frente a la gran demanda porque habrá mucha gente que antes nunca se vacunaba contra influenza y ahora sí quiere vacunarse. Aparte hay empresas que quieren proteger a su planta laboral con esta vacuna para al menos combatir el doble contagio. Pero expandir la oferta de estos productos no es tan sencillo. Qué mas quisieran las farmacéuticas vender más. El problema, como comenta Sampaio, es que producir vacunas no es como fabricar paracetamol donde le pones más cantidad y haces más volumen, sino que el ciclo de producción conlleva más de un año, aparte del periodo previo de preparación que depende de las cepas determinadas por la OMS -en este año les cambió dos cepas. Ya fue un gran logro haber conseguido tenerla a tiempo para la temporada, aun con todos los obstáculos de la pandemia. 

maribel.coronel@eleconomista.mx

Maribel Ramírez Coronel

Periodista en temas de economía y salud

Salud y Negocios

Comunicadora especializada en salud pública y en industria de la salud. Cursando la maestria en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM.

Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, concepto sobre salud femenina. Me apasiona investigar y reportar sobre salud, innovación, la industria relacionada a la ciencia, y encontrarle el enfoque de negocios con objetividad a cada tema.

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