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La verdad de la guerra
A pesar de haber sido aliada de Occidente durante las 2 guerras mundiales, por décadas nos han enseñado que Rusia, antes la URSS, es una amenaza no sólo para una región, sino para todo el mundo por su ideología y su poderío militar con uno de los dos ejércitos más poderos del planeta. Así, desde 1945, hemos vivido bajo el miedo de la devastación nuclear que pueden provocar occidente y oriente. Hoy día en este lado del mundo, escuchamos que Rusia ya perdió la guerra en su invasión a Ucrania; cómo puede ser que quien comparte el lugar no. 1 en capacidad bélica va a perder un conflicto con su vecino en un mes, no era pues, una potencia. La respuesta como muchas otras está en que nunca hemos tenido a nuestro alcance la verdad de las guerras, sólo somos rehenes de las versiones de los intereses de quienes se involucran en ellas. La única verdad que podemos tener y quizá la más importante, es que la guerra es lo más parecido al infierno en la tierra. En efecto, estamos ante la guerra de la desinformación que comparte espacio con las guerras convencionales. Es difícil de creer que una potencia del calibre de Rusia pierda una guerra nada más porque le cancelaron literalmente la American Express o lo dejaron sin Mc Trío.
Asistimos a los mensajes cruzados dirigidos a distintas audiencias. El presidente de EU al frente de la defensa de los valores de la libertad democrática y económica les habla a sus electores de cara a las elecciones de medio término en noviembre, el presidente ruso Vladimir Putin le habla las naciones de su interés para formar una zona euroasiática con influencia global, Europa con un mensaje conciliador más prudente busca no quedar entrampada como siempre en medio de dos fuegos, mientras China y el mundo islámico preparan cada uno sus mensajes que no tardaran en saberse. Al final, en lugar en donde se lleva físicamente el conflicto sufre como de costumbre lo peor de la guerra que ciertamente no es la misma que la que se lleva acabo en el metaverso. El filósofo Jean Paul Sartre nos dice que las guerras que hacen los ricos sirven para que mueran los pobres, en eso estamos.

