La empresa enfrenta una problemática sin diagnóstico. Tanto la ordeña de combustible como el saqueo de líderes sindicales y funcionarios siguen sin resolverse

De vacaciones por la costa del Pacífico, en un reportaje de la cadena noticiosa CNN me enteré de la forma en la que se han desplomado tanto la producción como las exportaciones de la empresa Pdvsa (Petróleos de Venezuela SA). Se aprecia que las sanciones económicas de EU están “mordiendo”.

Enseguida mis pensamientos se orientaron en dos sentidos. Primero, en que, quizás, el régimen del dictador Maduro se aproxima a su final. Segundo, que el fenómeno por esas presiones alcistas sobre los petroprecios podría tener un efecto indirecto benéfico para la emproblemada Pemex.

Al día siguiente, pude consultar una colaboración del experto en petróleo David Shields bajo la cabeza “¿Son confiables las cifras de Pemex?”. El tema central es que las empresas calificadoras de deuda tienen a Pemex muy justificadamente en la mira. Ahora han aflorado muchas deudas sobre las metodologías a las que recientemente ha recurrido la paraestatal con el fin de elevar en el escritorio las cifras de producción.

Según la autorizada voz de Shields, el asunto tiene que ver con los volúmenes autorizados estadísticamente en la producción de lo que se denomina el “contenido de agua congénita”. Dicho lo anterior, el truco para elevar artificialmente la estimación de los volúmenes de producción se encuentra en manipular o alterar los márgenes tolerados en el crudo de esa “agua congénita”.

Pero el problema reside en que tanto los expertos independientes como las propias calificadoras ya cayeron en la cuenta del procedimiento metodológico. Y el resultado puede ser que esas entidades terminan por reducir la calificación de la deuda de Pemex.

Desde mi perspectiva, el caso pone nuevamente de relieve en su esencia la problemática de Pemex. El punto es que no se ha hecho un diagnóstico de esa problemática para, a partir de ahí, plantear un programa de saneamiento a fondo y efectivo.

Para nadie es realmente un misterio cuáles son las fatales problemáticas que tienen a Pemex en la postración. Una de ellas es la ordeña de combustibles que lleva a cabo el huachicol. Otra el saqueo de la empresa por el contubernio mafioso entre líderes sindicales y funcionarios corruptos. Pero nada se hace en esos frentes. El salvamento de Pemex no podría provenir de afuera —por ejemplo, de las dificultades de Pdvsa— o de procedimientos mañosos de escritorio para elevar los niveles de producción en el escritorio, como lo denuncia Shields.

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico

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