El globo cubierto de agua que los humanos llamamos hogar puede no ser comparativamente muy antiguo en términos del Universo, pero es muy, muy viejo: la Tierra tiene, según los últimos cálculos, una edad de 4,540 millones de años. Tratar de calcular cuán antiguo es nuestro planeta es algo que los humanos hemos hecho desde tiempos de Aristóteles, un tipo tan brillante que con sólo ver unos fósiles de moluscos encontrados en tierra firme fue capaz de razonar que la Tierra había sufrido cambios tanto en la forma de su superficie (orografía) como en la ubicación de los océanos; y concluyó que la Tierra debía ser mucho muy vieja. No comprobamos esa teoría hasta unos 2,000 años después.

Todo el conocimiento que hemos acumulado sobre la formación y evolución de nuestro planeta se concentra en lo que llamamos la Escala de Tiempo Geológico (GTS por su sigla en inglés), el marco universal dentro del cual se establecen las diferentes etapas de vida de nuestro planeta, los grandes cambios que ha sufrido en composición y ubicación de los diferentes estratos que componen la superficie; así como las formas de vida que han habitado el planeta y los fósiles que han dejado a su paso.

El primer intento de crear un marco referencial uniformemente aceptado sobre los grandes eventos en el tiempo profundo de la Tierra se dio a mediados del siglo XVII, cuando el obispo  Nicolaus Steno (danés, nacido Niels Steensen en 1638), hoy considerado Padre de la Geología propuso las primeras Leyes de la estratigrafía, la ciencia de medir el tiempo a través de los diferentes estratos rocosos. Steno propuso que los estratos superficiales de la Tierra tenían que ser los más recientes, e ir aumentando en antigüedad conforme más profundos se hallaran (básicamente, estoy simplificando un poco).

A finales XVIII y principios del XIX se integró al modelo un elemento más que aumentó enormemente la precisión de los cálculos estratigráficos: el registro fósil. Gracias principalmente a los trabajos de Georges Couvier, a que nuestro conocimiento sobre restos paleontológicos era ya bastante amplio y que además contábamos con especímenes de todo el mundo, se logró vincular la edad de los estratos a los fósiles que suelen contener aunque se encuentren en otro lugar del mundo y con independencia de su posición respecto otros estratos en un mismo yacimiento.

El tercer y más importante elemento que se agregó para consolidar la Escala de Tiempo Geológico fue la  datación radiométrica, el cálculo de la edad de una roca o un fósil a través de la desintegración de los isótopos radiactivos que están presentes en toda la corteza terrestre, así como en toda la materia viva que alguna vez se ha formado sobre la misma. Esta idea fue propuesta primero por Ernest Rutherford y llevada a la práctica por el estadounidense Bertram Boltwood, y hoy es nuestra principal fuente de información sobre estratos y formaciones geológicas, así como cualquier resto de vida que haya contenido carbono.

En 1913, el británico Arthur Holmes publica el libro que le da nombre a esta entrega, The Age of Earth, la primera escala de tiempo con fechas absolutas. Holmes propugnaba para la Tierra una edad de 1,600 Ma, aunque se sabe por su correspondencia privada que en realidad creía que era mucho más antigua. Se hicieron muchísimas adiciones y correcciones a su trabajo hasta que se fundó, en 1977, la Global Commission on Stratigraphy que comenzó a unificar criterios y estándares mundialmente aceptados, y se han definido límites claros para periodos geológicos y de fauna. El trabajo de la hoy Comisión Internacional de Estratigrafía está condensado en el Modelo de Tiempo Geológico de Gradstein et. al., de 2012.

Es importante conocer qué herramientas utilizamos para adquirir estos conocimientos; cómo se dio forma a este marco referencial gracias al trabajo conjunto de geólogos, biólogos, físicos, paleontólogos e innumerables especialistas de otros campos, compilado y contrastado durante literalmente cientos de años. Porque cuando los humanos queremos averiguar algo no podemos parar hasta estar lo más seguros posible, y es así como averiguamos qué sucedió en los grandes periodos que conforman la edad de nuestro planeta. Todos ellos son muy interesantes y los veremos con más detalle, más adelante.

solounpalido.azul@gmail.com

Ramón Martínez Leyva

Ingeniero

Un pálido punto azul

Es ingeniero en Sistemas Computacionales. Sus áreas de conocimiento son tecnologías, ciencia y medio ambiente.

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