Johannesburgo es una ciudad limpia por donde quiera que se le vea. Ni las partes más peligrosas de la ciudad se muestra basura en las calles, pero perros tampoco.

Tras casi 25 días en la ciudad no he visto ningún canino en las calles y sólo algunos en casa. Al parecer los animales favoritos son los gatos, aquí ellos tienen la etiqueta de los mejores amigos del hombre .

De entrada nada de sus suciedades en las calles y pues de los llamados callejeros como conoce en la ciudad de México pues ni sus luces.

Pero es impresionante el orden que tienen por estos lares de la basura. Todos los habitantes sacan por la mañana sus bolsas y un camión las recoge, pero ni la bolsa de palomitas, ni una lata de refresco, ni nada.

Me impresionó mirar a un indigente que estaba hurgando en la basura y al momento de retirarse se le cayó la basura, quizás lo más lógico sería dejarla ahí, pero no. El señor decidió regresarse para volver a depositar en el bote los residuos.

Los habitantes de Johannesburgo me han comentado que es una cuestión cultural, que desde las escuelas los niños son sancionados en caso de tirar basura y es una costumbre ya mirar las calles limpias, desde el lugar más nice hasta el barrio más pobre.

Saludos desde Sudáfrica