El Órgano de Apelación, instancia dentro del mecanismo de solución de diferencias de la Organización Mundial de Comercio (OMC), está en crisis. No obstante, los 164 miembros que formamos parte de la OMC debemos asegurar la continuidad de un sistema que permita resolver las disputas que surjan en el marco de la organización.

A partir de este 11 de diciembre, el sistema de solución de diferencias de la OMC dejará de funcionar como regularmente lo había hecho desde 1995, ya que esencialmente los miembros de la OMC tendrán únicamente acceso a las decisiones de un grupo especial (panel), sin la posibilidad de acudir a una segunda instancia que pueda confirmar o modificar la interpretación legal de un grupo especial. Ello derivado de que el Órgano de Apelación sólo contará con uno de sus siete integrantes, lo cual lo vuelve prácticamente inoperante, pues se requieren al menos tres para dirimir una apelación.

Desde México vemos con preocupación la situación, pero estamos convencidos de que se debe continuar buscando alternativas para mantener la operatividad del sistema de solución de diferencias. Nuestro país ha estado atento a las preocupaciones expresadas por diversos miembros, incluido Estados Unidos, y continuará participando activamente para coadyuvar en la solución de las causas que dieron origen a esta crisis.

La comunidad internacional debe evitar el debilitamiento de la organización y del régimen de comercio internacional que ha sido el sustento de un conjunto de reglas y disciplinas que nos han permitido a todos los miembros operar a partir de parámetros por todos aceptados y conocidos. Bajo este sistema, desde 1995, el comercio internacional ha crecido, en promedio, a ritmos superiores a los de la economía global, con lo que ha actuado como un motor del crecimiento económico.

El Sistema de Solución de Diferencias de la OMC le ha permitido a nuestro país la defensa de sus intereses comerciales cuando hemos visto nuestros derechos vulnerados. Tal ha sido el caso de la decisión, en el 2015, a favor de México frente a los requisitos de etiquetado de país de origen (COOL) de los EU, que afectaban a exportaciones de ganado mexicano o, en el 2007, a favor de la eliminación de medidas antidumping aplicadas por Estados Unidos (zeroing) a importaciones de acero inoxidable mexicano. En efecto, desde su creación en 1995, México se ha ubicado entre los 10 principales usuarios de este sistema; hasta la fecha ha participado en 25 casos como reclamante, 15 como demandado y en más de un centenar como tercera parte interesada.

Las decisiones que han emanado del proceso de solución de diferencias de la OMC han dado credibilidad y legitimidad al sistema. México está convencido que se debe garantizar el derecho de sus miembros de acceder a una etapa de apelación, y que ésta opere de manera efectiva y eficiente. Mientras tanto, los miembros debemos buscar las soluciones necesarias a la crisis presente. Además, es responsabilidad de todos y cada uno de los 164 miembros mantener una seguridad y previsibilidad en el sistema de solución de diferencias. El no contar con un mecanismo efectivo para resolver disputas entre los miembros no debe ni puede ser una opción.

Por más de dos años, nuestro país ha coordinado, a nombre de 118 miembros, una propuesta para iniciar el proceso de selección de las vacantes del Órgano de Apelación, la cual hasta hoy seguimos y seguiremos impulsando. Con estas acciones hemos buscado contribuir a ofrecer soluciones a la crisis por la que atraviesa el sistema, pero también ha sido nuestra forma de reafirmar nuestro compromiso con el sistema de solución de diferencias de la OMC, así como con el sistema multilateral de comercio.

México ha sido un actor sobresaliente en la construcción del sistema de solución de diferencias, además de ser uno de los usuarios principales del mecanismo. Por ejemplo, en el 2014, el entonces embajador Fernando de Mateo presidió el Órgano de Solución de Diferencias; y nuestro país participó activamente en la presentación de propuestas en el grupo de negociación del Entendimiento sobre Solución de Diferencias.  Asimismo, del 2009 al 2017, el abogado Ricardo Ramírez Hernández fue el primer mexicano que fue aceptado como miembro del Órgano de Apelación, el cual también presidió.

Durante mi participación en la reciente reunión de ministros celebrada en Shanghai el pasado 5 de noviembre, reiteré la importancia de encontrar una salida a esta crisis. Aunque vemos con frustración y profunda preocupación la parálisis del Órgano de Apelaciones, continuaremos trabajando con otros miembros para buscar encontrar propuestas constructivas, incluyendo la adaptación de fórmulas ad hoc que contribuyan a mantener un sistema de solución de diferencias seguro y previsible. No tenemos opción. Estoy convencida de que ello redundará en un sistema multilateral de comercio más sólido que nos permitirá proteger cabalmente nuestros intereses comerciales en el exterior.

*Secretaria de Economía.