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Opinión

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La Cumbre de las Américas, versión mañanera

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

La política exterior es una telenovela para el presidente López Obrador.

Lo que antes ocurría a través de llamadas telefónicas ahora se ejecuta a través de guiones adaptados a las conferencias de prensa.

Esta semana recibirá en Palacio Nacional a una comisión estadounidense encabezada por Christopher J. Dodd, cuya misión será de convencimiento para que acuda a la Cumbre de las Américas luego de que lanzara la advertencia de que no lo hará en caso de que el presidente Biden no invite a los políticos de Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Las millas acumuladas por el embajador Ken Salazar luego de los frecuentes viajes de Reforma a Palacio Nacional revelan la compleja actuación del presidente mexicano frente a la Casa Blanca desde que Biden llegó. No antes, pues con Trump había entendimiento porque no había interés del estadounidense en interactuar con Palacio Nacional. Es decir, hubo entendimiento en las pocas interacciones entre ambos. Por ejemplo, el programa Quédate en México.

En la visión de política exterior de AMLO, Biden y los demócratas son injerencistas, y Trump no obstaculizaba a Palacio Nacional. Si la política exterior demanda responsabilidades entonces lo mejor es olvidarse de ella; si la relación bilateral con Estados Unidos representa obstáculos para la 4T, entonces lo mejor es descuidarla.

Esta es la razón por la que AMLO detesta a la Organización de Estados Americanos (OEA).

Luis Almagro ha puesto énfasis en las atrocidades anti democráticas realizadas por personajes como Evo Morales, Nicolás Maduro y Daniel Ortega.

A través de Marcelo Ebrard, AMLO ha enviado críticas frontales en contra del secretario general de la OEA.

Uno de los episodios más desafortunados de la actual administración fue la recepción que le brindó a Morales luego del fraude electoral que orquestó en Bolivia en las elecciones de 2019. Comicios a los que una mayoría de bolivianos decidió, a través de un referéndum, que no se presentara Morales, pero poco le importó.

Marcelo Ebrard trata de vincular su imagen con la de Evo Morales, posiblemente, lanzando guiños a la izquierda radical de la 4T. Ebrard se somete a una especie de lifting populista para redefinir sus rasgos políticos acordes al partido de Morena en su intento de ser elegido por AMLO.

Es indudable la correlación que existe entre la Cumbre de las Américas y la OEA. En ambos mecanismos se habla de democracia.

Sobre el tema, poco pueden aportar Nicolás Maduro, Daniel Ortega o Miguel Díaz-Canel.

Ayer, AMLO comentó su deseo de que el presidente Biden no vaya a tomar a mal su decisión de no viajar a Los Ángeles a la Cumbre de las Américas. Increíble.

La confianza entre Biden y AMLO es sometida a prueba durante las conferencias de prensa del presidente mexicano.

Twitter: @faustopretelin

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Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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