Vaya noticia con la que nos amanecimos esta semana en el sector telecomunicaciones de nuestro país. Tal como ya ha sido reportado por diversos medios, nos enteramos que un juzgado emitió resolución por medio de la cual se instruye a la Comisión Federal de Competencia (CFC) a que lleve a cabo una investigación por posibles actos de colusión entre Telefónica y Telcel, entre otras razones, en virtud de la participación de uno de los miembros del Consejo de la primera en el Consejo de Inbursa, brazo financiero de Grupo Carso.

El tema no es menor. Para empezar, porque un juez le está instruyendo al órgano -creado para vigilar las condiciones de competencia en los mercados de nuestro país- que lleve a cabo su tarea.

Si bien no se puede considerar el tema como un hecho consumado, vale la pena reflexionar alrededor de ello, porque las condiciones prevalecientes en el mercado mexicano y en varios de los mercados de Latinoamérica permiten pensar que habría mucha lógica en la posibilidad de que estos dos gigantes de las telecomunicaciones hubieran caído en la tentación de coludirse.

Para empezar, porque entre ambos concentran un poco más de dos tercios de los usuarios de telefonía móvil de la región latinoamericana, zona que por cierto se ha convertido en la fuente principal de las ganancias del operador español y en el destino de prácticamente la mitad de los más de 6,000 millones de euros que Telefónica habría invertido a nivel mundial durante los primeros nueve meses del 2011.

En el caso de Telcel, sabemos que el mercado latinoamericano es ya sin duda un terreno en el que se ha consolidado de manera notable. De hecho, al igual que en México, domina el mercado colombiano de servicios móviles y se destaca como el operador líder del nicho argentino. En otros mercados, especialmente el brasileño, Telcel aparece como el segundo operador con más usuarios. Por cierto, el mercado brasileño es desde luego el más importante de la región, seguido por México, mercado en el que de manera conjunta concentran cerca de 93% del total de usuarios.

El mercado regional ha demostrado ser muy noble, en términos de ganancias, para ambos operadores. Sin embargo, en el panorama se atraviesa una filial de TIM, operador de servicios móviles italiano. Ello ocurre principalmente en los mercados de Brasil y Argentina. Por lo anterior, Telcel y Telefónica tienen frente a sí una serie de incentivos para coordinarse en los distintos mercados de la región latinoamericana, de manera que las prospectiva de competir de manera efectiva por parte de otros operadores se perciba como poco viable.

De esta forma, no es descabellado pensar en la posibilidad de que ya hubieran caído en la tentación de entrar en arreglos colusivos. Para empezar, el hecho de que ambas empresas hubiesen defendido férreamente el statu quo en materia de interconexión, al grado de suscribir acuerdos a finales del 2010, con tarifas de interconexión muy por encima de las que había resuelto la autoridad previamente, da motivo para pensar y, en todo caso, justificaría el sentido de la resolución judicial a la que me referí al inicio.

Hasta donde es de mi conocimiento, la CFC no ha llevado a cabo investigaciones en el mercado mexicano de telefonía móvil por posibles arreglos colusivos entre operadores. Resulta extraña esta omisión de este órgano regulador procompetencia. Sobre todo porque hay diversos ejemplos a nivel internacional de cómo algunos operadores de telefonía móvil han sucumbido a la tentación de coordinarse en un mercado, con el propósito de disminuir las posibilidades de éxito de otros operadores.

Tan solo en diciembre del 2005, el Consejo de la Competencia de Francia, la CFC francesa, impuso una multa por un poco más de 600 millones de dólares a los tres principales operadores en el mercado francés, Orange (France Telecom), SFR y Bouygues Telecom, porque encontró evidencia de que estos tres operadores habían compartido información, incluso sobre estrategia de tarifas que, en opinión de la autoridad, distorsionaban la competencia. Así como éste, hay diversos casos en otros países.

Por ello, mientras la CFC hace como que trabaja, los mexicanos seguimos y seguiremos pagando tarifas muy por encima de las que deberían prevalecer en México, pagos en exceso que -ya sabemos- llegan a ser del orden de los 13,000 millones de dólares por año. No estoy afirmando que Telcel y Telefónica ya se coludieron, pero bien le haría a México que la CFC informe qué ha hecho para asegurarse de que ello no ocurra. Ojalá lo haga pronto.

* El autor es Diputado Federal. Presidente de la Comisión de RTC y Secretario de la Comisión de Comunicaciones.

Twitter: @gerardofloresr